vendredi 7 novembre 2008

SinDioses.org

La religión como fuente de intolerancia e irracionalidad

Manifiesto ateo de Sam Harris
Traducido por: J.C. Álvarez

En algún lugar del mundo un hombre ha secuestrado a una niña. Pronto la violará, la torturará y la asesinará. Si una atrocidad de esta clase no ocurre precisamente en este momento, ocurrirá en unas horas, o a lo sumo en unos días. Tal es el grado de confianza que podemos extraer de las leyes estadísticas que gobiernan las vidas de 6 mil millones de seres humanos. La misma estadística sugiere también que los padres de estas niñas creen en este mismo instante que un Dios omnipotente e infinitamente bondadoso cuida de ellos y de su familia. ¿Tienen alguna razón para creer esto? Es más, ¿está bien que lo crean?

La respuesta a ambas preguntas es muy clara: NO.

Todo el ateísmo está contenido en la anterior respuesta. El ateísmo no es una filosofía; no es ni siquiera una opinión sobre el mundo; es simplemente el rechazo a negar lo evidente. Por desgracia, vivimos en un mundo en el que, por principio, lo evidente se pasa por alto. Lo evidente debe ser observado, vuelto a observar y defendido. Se trata de un trabajo ingrato. Lleva consigo una aureola de petulancia e insensibilidad. Además es un trabajo que el ateo no necesita.

Es preciso señalar que nadie necesita identificarse como un no-astrólogo o un no-alquimista. Por consiguiente, no tenemos ningún nombre para definir a las personas que niegan la validez de estas pseudo-disciplinas. De la misma forma, el ateísmo es un término que ni siquiera debería existir. El ateísmo no es más que la protesta manifestada por la gente razonable en presencia del dogma religioso. El ateo es simplemente una persona que cree que los 260 millones de americanos (el 87 % de la población) que afirman no dudar jamás de la existencia de Dios son los que están obligados a presentar pruebas de su existencia y, ciertamente, de su benevolencia, considerando la destrucción implacable de seres humanos inocentes de la que somos testigos a diario en el mundo. Sólo el ateo aprecia lo misteriosa que es nuestra presente situación: la mayor parte de los seres humanos creen en un Dios que, en todos los aspectos, es tan fantástico como los dioses del Olimpo; ninguna persona, independientemente de sus méritos y capacidades, puede acceder a un cargo público en los Estados Unidos si no afirma estar totalmente convencida de que ese Dios existe; y una gran parte de la política pública de nuestro país responde a tabúes religiosos y a supersticiones propias de una teocracia medieval. Nuestra circunstancia es abyecta, indefendible y aterradora. Podría incluso resultar graciosa si lo que estuviera en juego no fuera tan importante.

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Vivimos en un mundo donde todas las cosas, buenas y malas, finalmente resultan destruidas por el cambio. Los padres pierden a sus hijos y los hijos a sus padres. Los maridos y las esposas se separan en un instante, para no reencontrarse jamás. Los amigos se apartan unos de otros con celeridad, sin saber que no volverán a verse. Esta vida, cuando se inspecciona con un amplio vistazo, presenta poco más que un enorme espectáculo de pérdidas. La mayoría de la gente de este mundo, sin embargo, se imagina que existe una cura para todo lo anterior. Si vivimos correctamente --no necesariamente de manera ética, sino dentro del marco de ciertas creencias antiguas y de comportamientos estereotipados-- conseguiremos todo lo que queramos después de morir. Cuando finalmente nuestros cuerpos nos fallen, tan sólo nos desharemos de nuestro lastre corpóreo para viajar a una tierra donde nos reuniremos con todas las personas a las que amábamos cuando vivíamos. Por supuesto, la gente demasiado racional y demás chusma serán excluidas de ese lugar feliz, y los que hayan suspendido su incredulidad mientras vivían será libres de disfrutar de dicho lugar para toda la eternidad.

Vivimos en un mundo lleno de sorpresas inimaginables --desde la energía de fusión que hace que el sol brille, hasta las consecuencias genéticas y evolutivas de esta danza luminosa sobre la Tierra a lo largo de los eones-- y, a pesar de todo, el Paraíso se conforma a nuestros intereses más superficiales con la misma comodidad que un crucero por el Caribe. Lo anterior resulta extraordinariamente curioso. Si uno no supiera nada del asunto, pensaría que el hombre, en su temor a perder todo aquello que le gusta, había creado el Cielo, con su Dios de portero, a su propia imagen y semejanza.

Consideremos la destrucción que el Huracán Katrina trajo sobre Nueva Orleans. Más de mil personas murieron, decenas de miles perdieron todos sus bienes terrenales, y casi un millón fueron desplazadas. Es casi seguro que prácticamente toda persona que vivía en Nueva Orleans en el momento de la tragedia del Katrina creía en un Dios omnipotente, omnisciente y compasivo. ¿Pero qué hacía Dios mientras un huracán arrasaba su ciudad? Seguramente oyó los rezos de los ancianos y las mujeres que huían de la crecida de las aguas buscando la seguridad de sus azoteas, sólo para ahogarse lentamente en éstas. Eran personas de fe. Eran hombres y mujeres buenos que habían rezado durante toda su vida. Sólo el ateo tiene el coraje de admitir lo evidente: esta pobre gente murió hablando con un amigo imaginario.

Desde luego, hubo claros signos de que una tormenta de dimensiones bíblicas golpearía a Nueva Orleans, y la respuesta humana al consiguiente desastre fue trágicamente inepta. Pero fue inepta sólo a la luz de la ciencia. Los signos del avance del Katrina fueron extraídos de la Naturaleza muda a través de cálculos meteorológicos y de imágenes vía satélite. Dios no habló a nadie de sus proyectos. Si los residentes de Nueva Orleans se hubieran contentado con confiar en la caridad del Señor, no se hubieran enterado de que un huracán asesino se abatía sobre ellos hasta sentir en sus caras las primeras ráfagas de viento. Sin embargo, una encuesta realizada por el Washington Post reveló que el 80 % de los sobrevivientes del Katrina afirmaban que el acontecimiento había reforzado su fe en Dios.

Mientras el Huracán Katrina devoraba Nueva Orleans, casi mil peregrinos chiítas eran pisoteados hasta morir en un puente de Irak. No hay duda de que estos peregrinos creían vigorosamente en el Dios del Corán: sus vidas estaban organizadas en torno al hecho indiscutible de su existencia; sus mujeres caminaban veladas delante de él; sus hombres se mataban entre sí con regularidad por interpretaciones rivales de su palabra. Sería notable que un solo superviviente de esta tragedia perdiera su fe. Es más probable que los supervivientes se imaginen que ellos fueron salvados por la gracia de Dios.

Sólo el ateo reconoce el narcisismo y el autoengaño ilimitados de quien se cree "salvado por Dios". Sólo el ateo comprende lo moralmente rechazable que es el hecho de que los supervivientes de una catástrofe se crean salvados por el amor de Dios, mientras este mismo Dios ha ahogado a niños en sus cunas. Puesto que el ateo se niega a disfrazar la realidad del sufrimiento del mundo con una empalagosa fantasía de vida eterna, el ateo siente en sus carnes lo preciosa que es la vida ---y qué terrible desgracia es realmente que millones de seres humanos sufran el más terrible menoscabo de su felicidad por ninguna razón en absoluto.

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Es inevitable preguntarse cuán enorme y gratuita debe ser una catástrofe para que sacuda la fe del mundo. El Holocausto nazi no lo hizo. Tampoco el genocidio de Ruanda, aunque hubiera sacerdotes armados con machetes entre los autores. Quinientos millones de personas murieron de viruela en el siglo XX, muchos de ellos niños. Los caminos de Dios son ciertamente inescrutables. Parece que cualquier hecho, no importa lo desgraciado que sea, puede ser compatible con la fe religiosa. En los asuntos de la fe, hemos perdido cualquier tipo de contacto con la realidad.

Desde luego, las personas de fe afirman regularmente que Dios no es responsable del sufrimiento humano. ¿Pero de qué otro modo podemos entender la afirmación de que Dios es a la vez omnisciente y omnipotente? No hay ningún otro modo de entender el asunto, y es hora de que los seres humanos cuerdos lo asuman. Se trata del problema histórico de la teodicea, que deberíamos considerar ya resuelto. Si Dios existe, no puede hacer nada para detener las más terribles calamidades o no se preocupa por hacerlo. Dios, por lo tanto, es impotente o malvado. Los lectores piadosos realizarán ahora la siguiente pirueta: Dios no puede ser juzgado por las simples normas humanas de moralidad. Pero, desde luego, las normas humanas de moralidad son precisamente las que los fieles emplean en primer lugar para establecer la bondad de Dios. Y cualquier Dios que se preocupe por algo tan trivial como el matrimonio gay, o el nombre por el que los fieles se dirigen a él durante el rezo, no es tan inescrutable como parece. Si existiera, el Dios de Abraham sería bastante despreciable: no sólo sería indigno de la inmensidad de la creación, sino que sería indigno hasta del propio ser humano.

Hay otra posibilidad, desde luego, y es a la vez la más razonable y la menos odiosa: el Dios bíblico es una ficción. Como ha observado Richard Dawkins, todos somos ateos en lo que concierne a Zeus y Thor. Sólo el ateo ha comprendido que el dios bíblico no es en absoluto diferente de Zeus o de Thor. Por consiguiente, sólo el ateo es lo bastante compasivo para considerar la profundidad del sufrimiento humano en toda su abrumadora realidad. Es terrible que muramos y perdamos todo lo que nos gusta; es doblemente terrible que tantos seres humanos sufran innecesariamente mientras viven. Que gran parte de este sufrimiento pueda ser atribuido directamente a la religión --a los odios religiosos, las guerras religiosas, las ilusiones religiosas y las luchas religiosas por recursos escasos-- es lo que hace del ateísmo una necesidad moral e intelectual. Es una necesidad, sin embargo, que sitúa al ateo en los márgenes de la sociedad. El ateo, sólo por mantenerse en contacto con la realidad, aparece vergonzosamente alejado de la vida de fantasía propia de sus vecinos.

La naturaleza de la creencia

Según varias encuestas recientes, el 22 % de los americanos están totalmente convencidos de que Jesús volverá a la Tierra algún día durante los próximos 50 años. Otro 22 % cree que lo anterior es bastante probable. Seguramente este mismo 44 % de americanos son los que van a la iglesia una vez por semana o más, que creen literalmente que Dios prometió la tierra de Israel a los judíos, y que quieren prohibir la enseñanza del hecho biológico de la evolución a nuestros hijos. Como bien sabe el Presidente George W. Bush, los creyentes de esta categoría constituyen el segmento más cohesionado y motivado del electorado americano. Por consiguiente, sus opiniones y prejuicios influyen en casi todas las decisiones de importancia nacional. Los políticos liberales parecen haber extraído una lección incorrecta de estos acontecimientos y han vuelto su mirada hacia las Escrituras, preguntándose cómo podrían congraciarse con las legiones de hombres y mujeres de nuestro país que votan en gran parte en base al dogma religioso. Más del 50 % de los americanos tiene una opinión "negativa" o "sumamente negativa" de la gente que no cree en Dios; el 70 % piensa que es muy importante que los candidatos a la presidencia sean "firmemente religiosos". La irracionalidad se encuentra ahora en ascenso en los Estados Unidos --en nuestras escuelas, en nuestros tribunales y en cada rama del gobierno federal. Sólo el 28 % de los americanos cree en la evolución; el 68 % cree en Satán. Una ignorancia de este calibre, concentrada tanto en la cabeza como en el vientre de una superpotencia sin rival, es ahora un problema para el mundo entero.

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Aunque sea bastante fácil para la gente de buen tono criticar el fundamentalismo religioso, la llamada "moderación religiosa" todavía disfruta de un gran prestigio en nuestra sociedad, incluso dentro de la torre de marfil. Lo anterior resulta irónico, ya que los fundamentalistas tienden a hacer un uso de sus cerebros más basado en principios que los "moderados". Aunque los fundamentalistas justifiquen sus creencias religiosas con pruebas y argumentos extraordinariamente pobres, al menos intentan dar una justificación racional. Los moderados, en cambio, generalmente no hacen más que citar las consecuencias benéficas de la creencia religiosa. En lugar de decir que creen en Dios porque ciertas profecías bíblicas se han cumplido, los moderados dirán que ellos creen en Dios porque esta creencia "da sentido a sus vidas".

Cuando un tsunami mató a cien mil personas el día siguiente al de Navidad, los fundamentalistas interpretaron fácilmente este cataclismo como una prueba de la ira de Dios. Al parecer, Dios había enviado otro mensaje oblicuo a la humanidad sobre los males del aborto, la idolatría y la homosexualidad. Aunque moralmente obscena, esta interpretación de los acontecimientos es ciertamente razonable, considerando ciertas suposiciones (absurdas). Los moderados, en cambio, rechazan extraer cualquier conclusión sobre Dios a partir de sus obras. Dios sigue siendo un perfecto misterio, una mera fuente de consuelo que es compatible con la existencia del mal más desolador. Ante desastres como el tsunami asiático, la piedad liberal es apta para producir las más afectadas y pasmosas tonterías imaginables. Así y todo, los hombres y mujeres de buena voluntad prefieren habitualmente tales vacuidades a la moralización y profetización odiosas de los creyentes auténticos. Ante las catástrofes, sin duda es una virtud de la teología liberal que ésta enfatice la piedad sobre la ira. Vale la pena señalar, sin embargo, que es la piedad humana lo que se revela --no la de Dios-- cuando los cuerpos hinchados de los muertos son arrojados por el mar. Durante días, cuando miles de niños son arrancados al mismo tiempo de los brazos de sus madres y ahogados en el mar, la teología liberal debe revelarse como lo que es --el más vacuo y estéril de los pretextos mortales. Incluso la teología de la ira tiene más mérito intelectual. Si Dios existe, su voluntad no es inescrutable. Lo único inescrutable en estos hechos terribles es que hombres y mujeres neurológicamente sanos puedan creer lo increíble y pensar que es la cumbre de la sabiduría moral.

Es completamente absurdo sugerir, como hacen los religiosos moderados, que un ser humano racional pueda creer en Dios simplemente porque esta creencia le hace feliz, porque alivia su miedo a la muerte o porque otorga sentido a su vida. La absurdidad se hace obvia en el momento en que cambiamos la noción de Dios por alguna otra proposición de consuelo: imaginemos, por ejemplo, que un hombre quiere creer que existe un diamante enterrado en algún lugar de su patio trasero, y que ese diamante es del tamaño de un refrigerador. Sin duda, se sentirá extraordinariamente bien al creer esto. Imaginemos qué pasaría entonces si ese hombre siguiera el ejemplo de los religiosos moderados y mantuviera dicha creencia según líneas pragmáticas: cuando se le pregunta por qué piensa que hay un diamante en su patio trasero y que además ese diamante es miles de veces mayor que ninguno aún descubierto, el hombre dice cosas como las siguientes: "Esta creencia da sentido a mi vida", o "Mi familia y yo disfrutamos cavando para encontrarlo los domingos", o "Yo no querría vivir en un universo donde no hubiera un diamante enterrado en mi patio trasero y que fuera del tamaño de un refrigerador". Claramente estas respuestas son inadecuadas. Pero son peores que esto. Son las respuestas de un loco o de un idiota.

Aquí podemos ver por qué la apuesta de Pascal, el salto de fe de Kiergegaard y otros esquemas epistemológicos fideístas no tienen el menor sentido. Creer que Dios existe es creer que uno se encuentra en alguna relación con su existencia, tal que dicha existencia es ella misma la razón de la creencia de uno. Debe haber alguna conexión causal, o al menos una apariencia de la misma, entre el hecho en cuestión y la aceptación de ese hecho por parte de la persona. De este modo, podemos ver que las creencias religiosas, para ser creencias sobre el modo en que es el mundo, deben ser tan probatorias en el ámbito del espíritu como en cualquier otro ámbito. Pese a todos sus pecados contra la razón, los fundamentalistas religiosos entienden esto; los moderados --casi por definición-- no lo entienden en absoluto.

La incompatibilidad entre la razón y la fe ha sido un rasgo evidente de la cognición humana y del discurso público durante siglos. Una persona tiene buenas razones para creer firmemente lo que cree o lo que no cree. Las personas de todos los credos generalmente reconocen la primacía de las razones, y recurren al razonamiento y a las pruebas siempre que pueden. Cuando la indagación racional apoya el credo, aquélla siempre es defendida; cuando representa una amenaza, es ridiculizada, a veces en la misma sentencia. Sólo cuando las pruebas a favor de una doctrina religiosa son escasas o inexistentes, o existe una evidencia aplastante en su contra, sus defensores invocan la "fe". Dicho de otro modo, los fieles simplemente citan los motivos para defender sus creencias (por ejemplo, "el Nuevo Testamento confirma las profecías del Antiguo testamento", "yo vi la cara de Jesús en una ventana", "rezamos, y el cáncer de nuestra hija comenzó a remitir"). Tales razones son generalmente inadecuadas, pero son mejores que ninguna razón en absoluto. La fe no es más que la licencia que la gente religiosa se otorga a sí misma para seguir creyendo cuando las razones fallan. En un mundo que ha sido dividido por creencias religiosas mutuamente incompatibles, en una nación que se encuentra cada vez más sometida a concepciones propias de la Edad de Hierro acerca de Dios, el final de historia y la inmortalidad del alma, esta división perezosa de nuestro discurso en asuntos de razón y asuntos de fe es sencillamente inadmisible.

La fe y la buena sociedad

La gente de fe afirma regularmente que el ateísmo es responsable de algunos de los crímenes más espantosos del siglo XX. Aunque sea cierto que los regímenes de Hitler, Stalin, Mao y Pol Pot eran irreligiosos en diversos grados, no eran especialmente racionales. De hecho, sus declaraciones públicas eran poco más que letanías de ilusiones --ilusiones sobre la raza, la identidad nacional, la marcha de la historia o los peligros morales del intelectualismo. En muchos sentidos, la religión fue directamente culpable aún en estos casos. Consideremos el Holocausto: el antisemitismo que construyó pieza a pieza los crematorios nazis era una herencia directa del cristianismo medieval. Durante siglos, los alemanes religiosos habían visto a los judíos como la peor especie de herejes, y habían atribuido todos los males sociales a su presencia continuada entre los fieles. Mientras que el odio a los judíos en Alemania se expresaba de un modo predominantemente secular, la demonización religiosa de los judíos continuó existiendo en Europa. (El propio Vaticano perpetuó el libelo de la sangre en sus publicaciones, en una fecha tan tardía como 1914.)

Auschwitz, el Gulag y los campos de la muerte no son ejemplos de lo que ocurre cuando la gente se hace demasiado crítica con las creencias injustificadas; al contrario, estos horrores son un testimonio de los peligros que conlleva el no pensar lo bastante críticamente sobre ideologías seculares específicas. Está de más decir que un argumento racional contra la fe religiosa no es un argumento para abrazar ciegamente el ateísmo como dogma. El problema expuesto por el ateo no es otro que el problema del dogma mismo --del que toda religión participa en un grado extremo. No existe ninguna sociedad en la historia escrita que haya sufrido porque su gente se volviera demasiado razonable.

Aunque la mayor parte de los americanos creen que deshacerse de la religión es un objetivo imposible, la mayor parte del mundo desarrollado ya lo ha logrado. Cualquier relato sobre un supuesto "gen religioso", que haga que la mayoría de los americanos organicen desvalidamente sus vidas alrededor de antiguas obras de ficción religiosa, debe explicar por qué tantos habitantes de otras sociedades del Primer Mundo parecen carecer de dicho gen. El nivel de ateísmo existente en el resto del mundo desarrollado refuta cualquier argumento de que la religión sea de algún modo una necesidad moral. Países como Noruega, Islandia, Australia, Canadá, Suecia, Suiza, Bélgica, Japón, Países Bajos, Dinamarca y el Reino Unido se encuentran entre las sociedades menos religiosas de la Tierra. Según el Informe de Desarrollo Humano 23005 de las Naciones Unidas, dichos países son también los más sanos, como indican las medidas de esperanza de vida, alfabetismo adulto, ingresos per capita, desarrollo educativo, igualdad sexual, tasa de homicidios y mortalidad infantil. A la inversa, las 50 naciones que ahora se encuentran en el escalafón más bajo en términos de desarrollo humano son fuertemente religiosas. Otros análisis reflejan la misma situación: los Estados Unidos son únicos entre las democracias ricas por su nivel de fundamentalismo religioso y por su oposición a la teoría evolutiva; también son únicos por las altas tasas de homicidio, abortos, embarazos de adolescentes, casos de SIDA y mortalidad infantil. La misma comparativa es cierta dentro del territorio de los Estados Unidos: los Estados del Sur y del Medio Oeste, caracterizados por los niveles más altos de superstición religiosa y de hostilidad hacia la teoría evolutiva, están especialmente afectados por los mencionados indicadores de disfunción social, mientras que los estados relativamente seculares del Noreste se conforman más a las normas europeas. Desde luego, los datos correlacionales de esta clase no resuelven las cuestiones de causalidad --la creencia en Dios puede conducir a la disfunción social; la disfunción social puede dar lugar a la creencia en Dios; cada factor puede fomentar el otro; o bien ambos factores pueden surgir de alguna fuente más profunda de disfuncionalidad. Dejando aparte la cuestión de la causa y el efecto, estos hechos demuestran que el ateísmo es absolutamente compatible con las aspiraciones básicas de una sociedad civil; también demuestran, de manera concluyente, que la fe religiosa no hace nada para asegurar la salud y el bienestar de una sociedad.

Los países con altos niveles de ateísmo también son los más caritativos en términos de la prestación de ayuda extranjera al mundo en desarrollo. El dudoso eslabón existente entre el fundamentalismo cristiano y los valores cristianos también es refutado por otros índices de caridad. Consideremos la proporción entre los salarios de los altos ejecutivos y de los empleados medios: en Gran Bretaña es de 24 a 1; en Francia, de 15 a 1; en Suecia, de 13 a 1; en los Estados Unidos, donde el 83 % de la población cree que Jesús literalmente resucitó de entre los muertos, es de 475 a 1. Parece que muchos camellos esperan entrar fácilmente por el ojo de la aguja.

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La religión como fuente de violencia

Uno de los mayores desafíos afrontados por la civilización en el siglo XXI es que los seres humanos aprendan a hablar sobre sus intereses personales más profundos --sobre la ética, la experiencia espiritual y la inevitabilidad del sufrimiento humano-- de un modo que no sea flagrantemente irracional. Nada obstaculiza más el camino de este proyecto que el respeto que concedemos a la fe religiosa. Doctrinas religiosas incompatibles han balcanizado nuestro mundo en comunidades morales separadas --cristianos, musulmanes, judíos, hindúes, etc.-- y estos desacuerdos se han convertido en una fuente continua de conflicto humano. Ciertamente, la religión es hoy en día una fuente activa de violencia, tanto como lo fue en cualquier momento del pasado. Los conflictos recientes en Palestina (judíos contra musulmanes), los Balcanes (serbios ortodoxos contra croatas católicos; serbios ortodoxos contra musulmanes bosnios y albaneses), Irlanda del Norte (protestantes contra católicos), Cachemira (musulmanes contra hindúes), Sudán (musulmanes contra cristianos y animistas), Nigeria (musulmanes contra cristianos), Etiopía y Eritrea (musulmanes contra cristianos), Sri Lanka (budistas cingaleses contra hindúes tamiles), Indonesia (musulmanes contra cristianos timoreses), Irán e Irak (musulmanes chiítas contra musulmanes sunníes), y Cáucaso (rusos ortodoxos contra musulmanes chechenos; musulmanes azerbaijanos contra armenios católicos y ortodoxos) son simplemente algunos ejemplos. En estos lugares, la religión ha sido la causa explícita de literalmente millones de muertos en los últimos 10 años.

En un mundo dividido por la ignorancia, sólo el ateo rechaza negar lo evidente: la fe religiosa promueve la violencia humana a un nivel asombroso. La religión inspira la violencia en al menos dos sentidos: (1) a menudo las personas matan a otros seres humanos porque creen que el Creador del Universo quiere que así lo hagan (el corolario psicopático inevitable es que tal acto les asegurará una eternidad de felicidad después de la muerte). Los ejemplos de este tipo de comportamiento son prácticamente innumerables, siendo el más destacado el de los terroristas suicidas jihadistas. (2) Un número cada vez mayor de personas se encuentran inclinadas hacia el conflicto religioso, simplemente porque su religión constituye el corazón de sus identidades morales. Una de las patologías duraderas de la cultura humana es la tendencia a educar a los niños en el temor y a demonizar a otros seres humanos en base a la religión. Muchos conflictos religiosos que parecen motivados por intereses terrenales son, por lo tanto, de origen religioso. (Que se lo pregunten a los irlandeses.) A pesar de todos estos hechos innegables, los religiosos moderados tienden a imaginarse que el conflicto humano es siempre reducible a la carencia de educación, a la pobreza o a los agravios políticos. Ésta es una de las muchas ilusiones de la piedad liberal. Para disiparla, sólo tenemos que pensar en el hecho de que los secuestradores del 11-S eran universitarios de clase media-alta que no tenían ninguna historia conocida de opresión política. Sin embargo, habían pasado una cantidad de tiempo excesiva en su mezquita local, oyendo hablar de la depravación de los infieles y de los placeres que esperan a los mártires en el Paraíso. ¿Cuántos arquitectos e ingenieros mecánicos deberán volver a estrellarse contra una pared a 400 millas por hora, antes de que admitamos que la violencia jihadista no es un asunto de educación, política o pobreza? La verdad, bastante asombrosa, es la siguiente: una persona puede ser tan instruida que sea capaz de construir una bomba nuclear, y así y todo creer que conseguirá a 72 vírgenes en el Paraíso para toda la eternidad. Tal es la facilidad con que la mente humana puede ser alienada por la fe, y tal es el grado de acomodación de nuestro discurso intelectual a la ilusión religiosa. Sólo el ateo ha observado lo que ahora debería ser evidente para todo ser humano pensante: si queremos desarraigar las causas de la violencia religiosa debemos desarraigar las falsas certezas de la religión.

¿Por qué la religión es una fuente tan poderosa de violencia humana?

Nuestras religiones son intrínsecamente incompatibles entre sí. Jesús resucitó de entre los muertos y volverá a la Tierra como un superhéroe, o no; el Corán es la palabra infalible de Dios, o no lo es. Cada religión hace afirmaciones explícitas sobre el modo en que es el mundo, y la profusión abrumadora de estas afirmaciones incompatibles --que además son dogmas de fe obligatorios para todos los creyentes-- crea una base duradera para el conflicto.

No hay ninguna otra esfera del discurso en la que los seres humanos articulen de manera tan clara sus diferencias mutuas, o en la que expresen estas diferencias en términos de recompensas y castigos eternos. La religión es la única realidad humana en la que el pensamiento nosotros-ellos alcanza una importancia trascendente. Si una persona cree realmente que llamar a Dios por su nombre correcto puede marcar la diferencia entre la felicidad eterna y el sufrimiento eterno, entonces se hace bastante razonable tratar más bien mal a los herejes e incrédulos. Hasta puede ser razonable matarlos. Si una persona piensa que hay algo que otra persona puede decirles a sus hijos que podría poner sus almas en peligro para toda la eternidad, entonces el vecino hereje es en realidad mucho más peligroso que el más sádico violador infantil. Los estigmas de nuestras diferencias religiosas son enormemente más pronunciados que los nacidos del mero tribalismo, del racismo o de la política.

La fe religiosa es un poderoso obstáculo al diálogo. La religión no es más que el área de nuestro discurso en la que la gente se protege sistemáticamente de la exigencia de aportar pruebas en defensa de sus creencias firmemente sostenidas. Y así y todo, estas creencias de las personas a menudo determinan para qué viven, para qué morirán, y --demasiado a menudo-- para qué matarán. Éste es un problema muy grave, porque cuando los estigmas diferenciales son muy pronunciados los seres humanos sólo tienen una opción entre el diálogo y la violencia. Sólo una buena voluntad fundamental de ser razonable --de modo que nuestras creencias sobre el mundo sean revisadas por nuevas pruebas y nuevos argumentos-- puede garantizar que sigamos hablando entre nosotros. La certeza sin pruebas es necesariamente divisoria y deshumanizadora. Aunque no existe ninguna garantía de que la gente racional siempre vaya a estar de acuerdo, indudablemente la gente irracional siempre estará dividida por sus dogmas. Parece sumamente improbable que podamos curar los desacuerdos existentes en nuestro mundo simplemente multiplicando las ocasiones para el diálogo interconfesional.

El objetivo de la civilización no puede ser la tolerancia mutua ni la irracionalidad manifiesta. Aunque todos los partidarios del discurso religioso liberal han acordado pasar de puntillas por aquellos puntos en los que sus visiones del mundo chocan frontalmente, esos mismos puntos seguirán siendo fuentes de conflicto perpetuo para sus correligionarios. La corrección política, por lo tanto, no ofrece una base duradera para la cooperación humana. Si la guerra religiosa debe hacerse inconcebible para nosotros, del mismo modo que ya lo son la esclavitud y el canibalismo, ello sólo será posible si prescindimos de todos los dogmas de fe.

Cuando tenemos razones para creer lo que creemos, no tenemos ninguna necesidad de fe; cuando no tenemos ninguna razón, o sólo tenemos malas razones, hemos perdido nuestra conexión con el mundo y con los seres humanos. El ateísmo no es sino un compromiso con el nivel más básico de honestidad intelectual: las convicciones de una persona deberían ser proporcionales a sus pruebas. Pretender estar seguro de algo cuando no se está --en realidad, pretender estar seguro sobre proposiciones para las que ni siquiera es concebible prueba alguna-- es un defecto tanto intelectual como moral. Sólo el ateo ha comprendido esto. El ateo es simplemente una persona que ha percibido la mentira de la religión y que ha rechazado convertirla en una mentira propia.

de sin dioses

Dios es sólo el producto de nuestros miedos

Por César Cuenca Cáceres

La religiosidad es una racionalización, es decir, es la manera en la que nos mentimos a nosotros mismos o nos autoengañamos para proteger nuestra mente de una realidad que no podemos asumir. Como el hecho de que nuestra mente es un subproducto de una parte del funcionamiento cerebral.

Se trata de un mecanismo de defensa psicológico sin el cual muchas personas vivirían su vida de manera traumática al no poder dotarla de sentido. Esta es la razón por la cual la formación y el conocimiento no son suficientes para evadir la necesidad de esta racionalización. El miedo es la base que mueve esta maquinaria de protección. El miedo a asumir nuestra objetiva finitud existencial; a reconocer que no somos la creación de nadie o que nuestro organismo no es mas que una maquinaria compleja producto de una muy larga evolución basada en la selección de las mejoras del azar. A partir de aquí no es difícil deducir que las personas religiosas lo son porque tienen miedo a la vida, a aceptar la realidad objetiva porque dicha realidad compromete su esquema mental del mundo, un esquema que protege su existencia más allá de la vida y le otorga un objetivo, y sin el cual su particular mundo se desmoronaría y perdería su sentido.

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Cuando esta racionalización se restringe al ámbito personal, todo se queda ahí y no implica ninguna otra consecuencia ni tiene mayor trascendencia. El problema radica en que al tratarse de una necesidad psicológica de protección, el autoengaño puede ser insuficiente para protegerse psicológicamente, pues uno mismo puede llegar a dudar de su propia creencia si los demás no la comparten y de ahí surge la necesidad de conseguir difundir el autoengaño a otras personas. Cuantas más personas compartan el mismo sistema de creencias mayor seguridad sentirán cada una de ellas en que su autoengaño es cierto y de esta forma, amparándose en su cualidad numérica, terminan haciendo verdad sus racionalizaciones consiguiendo la seguridad psicológica que necesitan sin tener que cuestionársela. Es así como consiguen dejar de percibir su autoengaño como tal para ser percibido como una verdad incuestionable, si bien, siempre se fundamenta en un dogma y no en evidencias. Si no fuera por lo común del mecanismo sería indistinguible de un trastorno delirante de naturaleza psicótica. Es ahí cuando la frase "es increíble lo que se parecen la estructura de la religiosidad a la de la locura" cobra todo su sentido.

Por otra parte, cuanto mayor sea la necesidad de seguridad requerida por una persona, más proclive será al fanatismo y esto a su vez genera mayor necesidad de imponer sus creencias a los demás y a ser más intolerantes con quienes cuestionan sus ideas fanáticas. Esta intolerancia extrema a la divergencia de opinión es una reacción de defensa ante lo que ellos perciben como una amenaza, pues cualquiera que cuestione sus creencias pone en riesgo su propia estabilidad psicológica, lo que supone un riesgo que no pueden tolerar.

Este mecanismo explica la mayoría de los conflictos religiosos que tantas vidas han costado.

Muchas personas a lo largo de la historia han sido conscientes de este mecanismo de protección psicológica y ha sido utilizado inescrupulosamente para obtener dominio y control sobre la conducta de estas personas que son fácilmente manipuladas apelando a sus miedos. Las instituciones religiosas son el paradigma de esta empresa de la manipulación social que sigue vigente aún en nuestros días, pero también existen otras fórmulas que consiguen parecida manipulación basándose en los mismos principios. Astrólogos, curanderos, homeópatas, futurólogos y toda esta serie de pseudocientíficos son buen ejemplo de ello.

Y es que, después de todo, la realidad sigue su curso a pesar de nuestras creencias...

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de sin dioses

Entrevista al filósofo Michael Onfray (fragmento)

Comentarios introductorios por Ferney Rodríguez
Entrevista de Luisa Corradini

Diferentes caminos han llevado a cientos de hombres y mujeres inteligentes por la opción no-religiosa. Grandes personajes fueron agnósticos como Thomas Henry Huxley, Charles Darwin, y Stephen Jay Gould, o Ateos como Richard Dawkins, Carl Sagan, Steven Pinker. Un estudio llevado a cabo por Larson y Whitam en 1998 reveló que el 93% de los científicos más eminentes de los EEUU no creían en un Dios personal, y este resultado es muy similar en los científicos del Reino Unido, según otra investigación. A pesar de lo anterior en la mente de la mayoría de las gentes el adjetivo de ateo es relacionado negativamente.

Tras la publicación en 2007 de un artículo en el diario colombiano El Tiempo sobre la comunidad no creyente de Colombia (agrupada principalmente en el foro de Escépticos Colombia), se preguntó a los religiosos su opinión sobre este sector de la sociedad, a lo cual respondieron que "ellos mantenían ideas ya superadas en el siglo pasado". Pero a pesar que los ateos son una minoría y que reciben el descrédito y el ataque de los bien financiados líderes religiosos, los ateos no son una especie social extinta. Cabe notar que la mayoría de los Premios Nobel de ciencia son ateos, al igual que la mayoría de la élite intelectual del mundo. Uno de estos intelectuales es el filósofo francés Michel Onfray.

Entrevistando al autor del Tratado de ateología

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El filósofo Michel Onfray empezó su vida de forma difícil. Nació en un hogar muy pobre, y a los diez años fué abandonado por su madre en un orfanato. A los 28 años sufrió un infarto, y más tarde dos derrames cerebrales. Onfray vive de forma sencilla y alegre. Tiene bloqueada su cuenta, para recibir solo lo que recibiría de jubilación un obrero agrícola. Ve que la vida debe llevarse de manera que pesé más el ser que el tener.

Para Michel Onfray las religiones son únicamente instrumentos de dominación y de alienación. Afirma que los tres monoteísmos profesan el mismo odio a las mujeres, a la sexualidad y que detestan la libertad. Actualmente trabaja en la Universidad de Caen, Francia y es autor de 35 libros, de los cuales "Tratado de ateología" es uno de los más conocidos por el público hispano. A continuación se presenta un fragmento de la entrevista hecha por Luisa Corradini en Paris el 2007 para el diario argentino "La Nación".

Usted afirma que no fue el orfanato lo que lo convenció de que Dios no existe porque a los diez años ya lo sabía. Sin embargo, suele decir también que los adultos que creen en Dios se equivocan. ¿Qué tenía usted a los diez años que un adulto -incluso analfabeto- no tenga a los cuarenta? ¿No es un poco pretencioso de su parte?

No veo por qué debería ser pretencioso o qué es lo que yo tendría de más. Yo no hablo en esos términos. Son los suyos y es su propio juicio de valor. Para ser claro: creí en Dios mientras creía en el Papá Noel. A partir de cierta edad, todo eso me pareció irracional, sin sentido. Eso no quiere decir que fuera un superhombre o un genio precoz. Probablemente solo se trate de temperamento, de carácter inadaptado a las fábulas.

Usted escribe "los monoteísmos detestan la inteligencia". Pero entonces, ¿qué hacer con todos los genios de Occidente que practicaron alguna de las tres religiones del Libro?

Yo hablo de "monoteísmos" y no de "monoteístas". El monoteísmo es una ideología que, en sus principios, detesta que la gente piense o reflexione y prefiere que obedezca y que se someta a la Ley, a la palabra de Dios y a sus Mandamientos. Que hay monoteístas inteligentes, no esperé su pregunta para saberlo. Y tampoco he dudado de la inteligencia de ciertos monoteístas cuando son inteligentes.

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Dejemos a un lado la Iglesia como institución e incluso la Biblia. ¿Cómo sabe usted que, en verdad, Dios no existe? Podría perfectamente existir. ¿Cómo saberlo? ¿No cree que aceptar la duda sería una actitud más filosófica?

La duda no es filosófica, es metodológica y prepara el terreno a la solución filosófica. En otras palabras, se duda un momento en un movimiento que debe concluir en una certeza. Descartes solo utilizó la duda de esa forma. Conformarse con la duda es detenerse a mitad de camino. Además, la duda es una deshonestidad intelectual. Aquellos que reivindican la duda no tienen problemas en reivindicar la certeza de esa duda. La coherencia del escéptico debería llevarlo hasta a dejar de hablar. Un filósofo tiene la obligación de hacer llegar su pensamiento a algún lado. En todo caso, aquellos que afirman algo (por ejemplo, la existencia de Dios) son quienes deben demostrarlo. De lo contrario, bastaría con afirmar cualquier cosa (que los unicornios existen, por ejemplo), pedir a su interlocutor que pruebe que lo que uno dice es una necedad y, frente a su incapacidad para demostrarlo, concluir que lo que se está diciendo es verdad. De esa forma se podría afirmar que las mesas giran solas, que los platos voladores existen, que los horóscopos dicen la verdad.

Usted critica a "los hombres que se embriagan de ilusiones". ¿Está mal? ¿Y si eso les permite ser menos infelices? Usted escribe: "El camino de la verdad filosófica es largo y difícil". Pero hay muchísima gente que nunca tendrá la posibilidad de hacer ese camino. ¿Por qué negarles su propia forma de consuelo a aquellos que creen en algo superior?

Prefiero una verdad que duele a una mentira que calma. Pero cada uno puede preferir el opio de la ilusión a la realidad. Yo le reprocho a la ilusión enemistarnos con la única certeza que tenemos: la vida es aquí, aquí y ahora. Las religiones nos invitan a vivir en la expiación, con el pretexto de que vivir como si uno estuviera muerto aquí nos abrirá la vida eterna una vez muertos. Yo consagro gran parte de mi tiempo -sobre todo cuando creo universidades populares abiertas a todos-, a ofrecer una alternativa filosófica a la propuesta religiosa. Creo que es necesario popularizar la filosofía para reconciliar al hombre consigo mismo, con su cuerpo, su vida, los otros y el mundo, sin que tenga que pasar por todas esas ficciones religiosas.

Cuando un creyente piensa en el universo, imagina una suerte de más allá, donde pone a todos sus seres queridos, sus divinidades y sus ilusiones. Esa dimensión debe de ser imposible de borrar una vez adquirida. ¿Qué hay en la imaginación de un ateo total?

Un mundo exactamente igual de vasto. ¡Qué extraña idea tiene usted del ateo! ¿Lo cree incapaz de imaginación? ¿De vida espiritual? ¡Es curioso que piense en el ateo como una especie de idiota de cerebro limitado, con escasas posibilidades estéticas, emocionales, afectivas y espirituales!

En todo caso, tengo la impresión de que la desaparición de lo sagrado no es inminente. ¿Cree usted en una humanidad sin religión?

Siempre habrá religiones, porque las religiones viven de la angustia y del miedo de los hombres, y porque estamos lejos de haber terminado con los temores existenciales. El ateo está condenado a militar por una causa perdida. Pero poco importa que esté perdida, si es una causa justa. Lo irracional, lo irrazonable, la ilusión, las ficciones disponen de un futuro grandioso, pues el mundo liberal que se prepara en nuestro planeta odia la cultura, que hace retroceder a los mitos, entre ellos, la religión.

Usted escribe: "La autoridad me resulta insoportable; la dependencia, invivible. Las órdenes, invitaciones, pedidos, propuestas, consejos me paralizan". ¿Cómo hace para organizar su relación con los demás, sobre todo con sus allegados?

Desde los 17 años, (cuando dejé mi familia para vivir sin ayuda alguna) construí mi vida a fin de tener que obedecer -¡y mandar!- lo menos posible. No me pida detalles porque tendríamos que consagrar la entrevista a esta cuestión. Digamos que es necesario evitar el matrimonio y los hijos, los honores, la riqueza y las situaciones de poder. Soy soltero, sin hijos, me importan un bledo las condecoraciones, los puestos honoríficos en instituciones universitarias. Vivo muy bien con o sin dinero, porque el dinero nunca fue una obsesión en mi vida, no soy representante de esto ni de aquello. Trato de no deberle nada a nadie. Vivo de mi pluma, y mis lectores, comprando mis libros, hacen posible esta situación social magnífica, casi una vida de rey.

Usted se declara a favor de un hedonismo del ser y no del tener. ¿Me puede explicar?

Es muy difícil en dos palabras. Digamos que todas las cosas que tienen que ver con la posesión (dinero, situación social, riquezas, propiedades, bienes habituales de la sociedad de consumo) no son un fin en sí mismas. Por el contrario, lo que depende del ser (libertad, amistad, amor, afección, dulzura, serenidad, paz consigo mismo, los otros y el mundo) constituye el ideal de sabiduría hacia el que hay que tender. Disfrutar de una cosa no presenta demasiado interés, disfrutar de un momento de sabiduría es uno de los grandes instantes de la vida.

¿Y cuál es la diferencia entre ese hedonismo y el estoicismo?

La oposición entre ambas escuelas suele ser una cuestión de universitarios. Hay que leer las Cartas a Lucilio de Séneca, el estoico. Allí hay cantidad de argumentos epicúreos. En mi libro Contra-historia de la filosofía explico cómo esta oposición entre dos sensibilidades filosóficas fueron instrumentalizadas por Cicerón con fines políticos: era necesario desacreditar a los candidatos epicúreos al Senado, y Cicerón, el estoico, los estigmatizó como voluptuosos e incapaces de ocuparse de la cosa pública. Después, el cristianismo se apoderó de esos argumentos que perduran hasta hoy.

Usted es un filósofo decididamente orientado hacia la modernidad. ¿Qué lugar reserva en su reflexión al psicoanálisis y a las neurociencias? ¿No cree que esta última esté terminando con Freud?

Tengo el proyecto de escribir un libro sobre el psicoanálisis que evitará dar poderes absolutos tanto a Freud como a las neurociencias. Rehabilitaré el psicoanálisis como un chamanismo posmoderno, precisando que el cuerpo no es una cuestión de inconsciente psíquico, sino de inconsciente neurovegetativo.

¿Está usted satisfecho de su vida? Quizás sea ridículo preguntarle a un filósofo si es feliz, pero…

¡Pero yo soy absolutamente feliz! De lo contrario dejaría de escribir lo que escribo, de enseñar lo que enseño y de dar las conferencias que doy por el mundo. A menos que fuese un estafador. Y yo sé que en filosofía también existen los estafadores.

La FIdA en Ràdio Klara. Emisión nº 1 (31/10/08)



El Coordinador de la Federación Internacional de Ateos (FIdA) comienza con esta primera intervención la serie de emisiones incluídas en el programa "Lliure y directe" de Ràdio Klara. Un análisis semanal en forma de entrevista sobre las ofensivas de los fundamentalismos religiosos, sus formas de financiación y sus estrategias, el laicismo o las iniciativas llevadas a cabo por los movimientos ateos. Para suscripciones por RSS, abrid el podcast de la FIdA.

samedi 1 novembre 2008

Richard Dawkins-Un llamado ateo a las armas



Jesus No Dijo Eso: Falsificaciones en la biblia (1 de 2)






Etrips165 Llama Al Programa The Atheist Experience





Una psiquica hace el ridiculo en televisión en vivo





La Apuesta de Pascal Refutada





¿Crees Que Australia Existe Pero No Crees en Dios?




¿Quieres Evidencia Aparte De La Biblia, Cerdo Pagano?




Cuando los Creyentes Tienen la Respuesta a sus Propias Preguntas




lundi 27 octobre 2008

’Dios probablemente no existe, no se preocupe y disfrute de su vida’

El darwinista Richard Dawkins impulsa una campaña publicitaria a favor del ateísmo

dijous 23 d'octubre de 2008, per Ràdio Klara

"Dios probablemente no existe, deje de preocuparse y disfrute de su vida". Éste es el provocador eslogan que pretende colocar en los autobuses del Reino Unido una campaña a favor del ateísmo impulsada por el famoso biólogo darwinista Richard Dawkins, autor de ’best-sellers’ como ’El gen egoísta’ y ’El espejismo de Dios.’

ELMUNDO.ES | AGENCIAS

MADRID.

La campaña está siendo un gran éxito, ya que sus organizadores han logrado recaudar cinco veces los fondos que necesitaban para su puesta en marcha. El objetivo inicial era conseguir 7.000 euros para imprimir carteles con el eslogan ateo, y colocarlos durante cuatro semanas en 30 autobuses urbanos que circulan por el distrito londinense de Westminster.

La campaña ya lleva recaudados más de 35.000 euros en donativos de particulares y empresas, y se prevé la aportación de otros 7.000, que se ha comprometido a donar Richard Dawkins.

"La religión está acostumbrada a que todo le salga gratis, incluyendo el derecho a lavar el cerebro de los niños. Esta campaña colocará eslóganes alternativos en los autobuses y hará pensar a la gente", opina el prestigioso biólogo de la Universidad de Oxford.

La campaña ha sido promovida por la periodista Ariane Sherine, quien sugirió el pasado mes de junio en un blog del diario The Guardian que "hacer una campaña en autobuses con un mensaje tranquilizador sobre el ateísmo, sería una buena forma de contrarrestar los mensajes de ciertas organizaciones religiosas que amenazan con el infierno a los no cristianos."

"Nuestro mensaje es divertido pero tiene un fondo serio: los ateos queremos un país, una escuela y un gobierno laico. El importante apoyo que ha recibido nuestra campaña muestra que muchas personas están de acuerdo con estas ideas", asegura la escritora.

La Asociación Humanista del Reino Unido se encargará de gestionar los donativos, y el dinero sobrante se destinará a financiar una nueva campaña publicitaria más ambiciosa.

Los líderes religiosos británicos han respondido de modo favorable a esta iniciativa. La Iglesia de Inglaterra ha manifestado que defenderá el derecho de cualquier grupo que represente una posición religiosa o filosófica a promover sus ideas a través de los canales apropiados, aunque matizan que las ceencias cristianas no tienen que ver con preocuparse o no disfrutar la vida, sino más bien lo contrario.

"Nuestra fe nos libera para considerar esta vida con la perspectiva apropiada", aseguró un portavoz.

Por su parte la Iglesia Metodista Británica considera positivo el "continuo interés" que autores como Dawkins prestan a los temas relacionados con Dios, ya que esto anima a la sociedad a pensar más sobre este asunto.

Noticia extraída de:

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/10/23/ciencia/1224754600.html


26.10.08

La FIdA en Radio Klara

A partir del 31.10.08, todos los viernes, a las 11 h., podrás escuchar en Radio Klara, desde Valencia, el programa de la Federación Internacional de Ateos. Con entrevistas e información sobre la actualidad semanal, vista desde nuestra perspectiva. Hablaremos de las ofensivas clericales, de los ataques al laicismo, del avance de los fundamentalismos religiosos... Alertaremos contra esa "Nueva Edad Media" en la que quieren encerrarnos los teocons, la Iglesia católica, los radicales islámicos y las corrientes integristas neoevangélicas. Examinaremos la estrategia política de los grupos de acción católicos. Llamaremos la atención sobre la pérdida de derechos y libertades. Trataremos de sectas, milenarismos y alumbrados. De la nueva inquisición. De la guerra contra la ciencia. Del creacionismo, de la ultraderecha, de la superstición religiosa en el siglo XXI. Abordaremos las formas de oscurantismo que las diversas Conferencias Episcopales, bajo el mandato del Teócrata de Roma, pretenden erigir en norma general. Denunciaremos la presencia de símbolos religiosos en el ámbito público, la religión en las aulas, el Concordato, la desmemoria de los clericales. Criticaremos el poder político y económico de las iglesias, el retorno de los códigos medievales, la intolerancia, los abusos del clero, la pederastia, el colaboracionismo histórico. Hablaremos de apóstatas, de herejes y de blasfemos, condenados aún hoy por los "guardianes de la moral". De tribulaciones, disidentes, artimañas y luchas intestinas.

Escúchanos en la red, y también en la FM (104.4) si te encuentras en Valencia.

jeudi 23 octobre 2008

ATHÉISME

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o L'athéisme expliqué aux croyants, un livre Paul Desalmand

Présenter l'athéisme dans toutes ses composantes (historique, philosophique, politique, scientifique) sans constituer une somme pesante, telle est la tâche réussie par Paul Desalmand dans L'athéisme expliqué aux croyants. La démarche suivie est celle de la présentation et de l'explication. Destiné, en sous titre, aux croyants, l'ouvrage se devait d'être clair et dépassionné et devient aussi un très bon outil pour l'incroyant qui y trouve un matériau solide pour des investigations personnelles ultérieures. Kant et Meslier, la Révolution française comme le totalitarisme stalinien, l'athéisme pratique et la laïcité, toutes les composantes de l'athéisme sont traitées de façon synthétique afin de fournir au lecteur une présentation fidèle des concepts. L'auteur fournit ainsi un guide essentiel et fort bienvenu pour une explication générale de l'athéisme et enrichit une production littéraire athée actuellement insuffisante : http://atheisme.org/desalmand.html

o Chroniques d'un incroyant, un livre de Bruno Alexandre

Comme on prend le taureau par les cornes, les Chroniques d'un incroyant de Bruno Alexandre n'attendent aucun préambule pour balayer promptement l'imposture cléricale d'un islam progressiste. L'islam est violent, intrinsèquement violent, dès ses origines. Même combat, au sens propre, pour l'Ancien Testament qui, en la matière, fut un guide sûr pour l'islam. Pas moins, mais pas plus, que l'islam, le judaïsme ne s'est construit dans le rejet et le châtiment du mauvais croyant. Quant au texte néotestamentaire, qu'il recèle moins de haine et de violence n'a pas privé l'Église catholique de devenir le monstre que l'on sait. Et la secte vaticane n'est sauvée par aucune excuse ou astuce intellectuelle. Contrepoint indispensable au totalitarisme, le blasphème est l'objet de la deuxième partie de l'ouvrage où l'auteur retourne aisément l'imposture de l'argument de l'islamophobie. Où sont les éructations habituelles du MRAP face au racisme anti-athées qui imbibe chaque sourate ?

http://atheisme.org/brunoalexandre2.html

dimanche 5 octobre 2008

Mujer nicaragüense se desnuda para ser preñada con el Anticristo en San José

Una nicaragüense quedó en paños menores en plena vía pública de San José, a la espera de que “bajara el Mesías” para ser poseída y quedar fecundada por “el anticristo”.

Aunque no llegó ningún mesías ni fue fecundada, Carolina de los Ángeles Tinoco, de 38 años, fue detenida por efectivos de la Fuerza Pública cuando pretendía desnudarse completamente en el Parque “Braulio Carrillo”, mejor conocido como parque La Merced.

En calzón y sostén, la pinolera abría sus brazos al cielo y pedía a los mirones, pasadas las siete de la noche de este domingo, que de igual forma la imitaran, porque de lo contrario el Mesías escogería a otra para ser madre de su hijo y no ella.

La mujer –afectada por algún alucinógeno o con graves perturbaciones mentales– decía que había recibido el mensaje divino de despojarse de su ropa y esperar la llegada del Mesías para que fuera la madre del anticristo.

Policía evitó que se desnudara




El sitio web de Richard Dawkins bloqueado por corte turca


Prof. Richard Dawkins

Si estás en Turquía y tratas de visitar el sitio de Richard Dawkin www.richarddawkins.net, no encontrarás nada más que el siguente mensaje: 'el acceso a este sitio ha sido prohibido por orden de la corte'. La Segunda Corte Criminal de Paz ordenó a Turkish Telecom bloquear el acceso al popular sitio en respuesta a la queja de Adnan Oktar, alias Harun Yahya, quien dice que el sitioo contiene comentarios insultantes sobre su trabajo.

Harun Yahya es un defensor mesiánico de la versión islámica del creacionismo, que trata de "evidenciar" que la teoría de evolución del Darwin es el mayor fraude en la historia de la ciencia. Este eufórico fanatismo anti-ciencia tiene a su disposición enormes fondos de fuentes desconocidas. Él trata de difundir en varios idiomas sus numerosos libros, artículos y películas en contra de la evolución, a través de internet. En 2006, produjo una lustrosa y pesada obra de 800 páginas bajo el nombre de "Atlas de la Creación" y mandó 10,000 copias a los científicos, periodistas, los medios y escuelas de todo Europa. Uno de los recipientes fue el profesor Richard Dawkins. El prominente especialista de la evolución describió este libro en sus sitio como "ridículo" e hizo notar que era "una pérdida reconciliar el lustre y costoso valor de la producción del libro con las 'impresionantes sandeces' de su contenido". Oktar demandó al profesor de Oxford por la cantidad de 8000 YTL (cerca de 4000 euros), por daños de angustia mental.

Con anterioridad, Adnan Oktar trató y fracasó en prohibir la versión turca del famoso libro de Richard Dawkin "The God Delusion" (la vana ilusión de Dios). La editorial turca fue demandada y absuelta. La demanda de Oktar sobre que el libro era blasfemo, fue rechazada por la corte. El libro fue un best-seller en Turquía. El libro de Dawkin "The Ancestor's Tale" (el relato de los ancestros) había salido antes a la venta, pero "The God Delusion" se agotó el mismo día que salió a la venta.

Richard Dawkins, "The Ancestor's Tale", en turco.

Después de la aplicación de una nueva ley de internet en mayo de 2008, la censura de internet está rampante en Turquía. Más de 850 sitios han sido bloqueados desde entonces. Los sitios pueden ser bloqueados por las siguientes razones. Si su contendido pudiera ser dañino para los niños, si se alienta el uso de drogas, sitios de apuestas, prostitución, pornografía o suicidio, si alientan a la causa kurda que insulta a Kamal Atatürk, el fundador de Turquía. Por ejemplo, el sitio que comparte videos "Youtube" ha sido prohibido en Turquía desde hace cuatro meses, pues supuestamente contiene videos que insultan la memoria de Atatürk. Para Adnan Oktar y sus asociados, la nueva ley de censura es una oportunidad "venida del cielo". Antes del sitio de Richard Dawkins, lograron bloquear a WordPress.com y Google Groups bajo el argumento de que algunos grupos y blogs en estos sitios contenían materíal calumniante.

Oktar actualmente está apleando en contra de una sentencia de tres años impuesta por crear una organización ilegal para ganancia personal.

Link: Richard Dawkins: Venomous Snakes, Slippery Eels, and Harun Yahya

http://richarddawkins.net/article,2833,UPDATED-Venomous-Snakes-Slippery-Eels-and-Harun-Yahya,Richard-Dawkins

"La lapidación de Soraya M."

Director de cine Cyrus Nowrasteh / Fotos de la película

Este septiembre en Toronto durante el festival internacional de cine, fue el debut de una película de Cyrus Nowrasteh: "La lapidación de Soraya M." (the stoning of Soraya M.). Basada en una historia real, presenta a la audiencia los espeluznantes detalles de un ritual barbárico que aun se ejecuta en el Irán actual.


Oficialmente no ha habido lapidación en Irán después de la cabeza de la magistratura, Ayatollah Mohmoud Hashemi-Shahroudi, bajo la presión de una protesta internacional ordenó una moratoria a la lapidación en 2002. Pero aun así mucha gente ha muerto apedreada. En julio de 2007, el caso de Jafar Kiani, lapidado en Qazvin (noreste de Irán), cuasó una protesta internacional. En mayo de 2006, Abbas H. y Mahbubeh A. fueron apedreados hasta morir en Mashhad (noreste de Irán). Durante 2007, la Suprema Corte Islámica de Irán aprobó varias sentencias de muerte por lapidación. En enero de 2008, Amnestía Internacional pidió a Irán que aboliera la ejecución por lapidación.


Al momento al menos nueve personas, sentenciadas a muerte por lapidación, estaban en la espera de la ejecución. Fuertes protestas de Irán e internacionales presionaron para que las sentencias fueran reducidas - pero aun no está claro si las víctimas realmente están a salvo. Mientras tanto, el Concilio Nacional de Resistencia de Irán y las organizaciones de derechos humanos reportaron sobre los casos de Gilan Mohammadi, una mujer de 30 años de edad, y de la afgana Gholamali Eskandari, ambas sentenciadas a muerte por lapidación esperan sus sentecias ejecutadas en Isfahan, la prisión central de Irán.


"La lapidación de Soraya M." ocurrió hace 20 años y fue descrita en 1990 por el reportero franco-iraní Freidoune Sahejan en su libro del mísmo título. Es la historia de una mujer, madre de nueve niños, que es acusada falsamente de adulterio por su esposo Ali, pues quiere deshacerse de ella para casarse con una joven que le ha sido ofrecida. Súbitamente la inocente e indefensa Soraya se convirtió en paria, despojada de los derechos humanos básicos, marcada como un animal de sacrificio para ser el objeto de un ritual violento y sendiento de sangre que une a la comunidad de machos del pueblo en la destrucción del mal que ahora pareciera que representa ella. La película lentamente muestra todo detalle a detalle: las piedras son elegidas - no muy grandes, pues no deben de matar rápidamente -, su cuerpo es lavado ritualmente, envuelto en una túnica blanca y llevada en una camilla al campo de lapidación. Sus manos atadas a su espalda. Ahí, ella es sepultada hasta las axilas, y entonces se desarrolla el ritual macabro. Sus dos hijos son obligados a abjurar sobre ella y unirse a los que arrojan piedras.


La película está realizada por gente que ha tenido la experiencia personal del miedo del fundamentalismo en el poder. El director Cyrus Nowrasteh es un iraní-americano cuya familia tuvo que huir de Irán después de la revolución. Cuando la actriz principal Shohreh Aghdashloo, otra iraní-americana, habló con un reportero en Estados Unidos sobre la tortura en Irán, la policía Iraní arrestó a su hermano en casa y lo mantuvo en prisión por un año.

Links:

Reporte de NCRI: http://ncr-iran.org/content/view/5599/1/
Declaración de Amnestía Internacional
, London:

http://www.voanews.com/english/archive/2008-01/2008-01-15-voa48.cfm?CFID=44707033&CFTOKEN=46282609
Campaña mundial contra la lapidación „Stop Stoning Forever“: http://www.stop-stoning.org/node/25


Hombre-Dios bajo sospecha: Asaram Bapu


Asaram Bapu

Un niño de 5 años de edad fue encontrado muerto - con su cabeza dentro de una cubeta con agua - en un baño en una escuela ashram a cargo del hombre-dios Bapu en Chhindwara, Madhya Pradesh. Tan sólo tres días antes, otro niño murió bajo circunstancias similares. Y a principios de juio, los cuerpos de dos niños, de 9 y 10 años, estudiando en la escuela ashram del hombre-dios en Ahmedabad, Gujarat, fueron encontrados en un lecho seco de un río. A uno, le faltaba el hígado y el esternón; el otro no tenía orejas - una prueba de lo que parece indicar que fueron víctimas de un sacrificio humano. Cuando la policía trato de mantener en secreto los casos y los partidarios del hombre-dios comenzaron una violenta agitación en su defensa, atacando a los periodistas, la gente de la colonia se puso incontrolablemente furiosa.


Asaram Bapu, de 68, es uno de los hombres-dios más poderosos de la India. Con más de 100 ashrams por todo el país y 1200 centros de oración alrededor del mundo, cuenta con unos veinte millones de seguidores de su imperio valuado en 500 millones de rupias (más de 180 millones de dólares). Su reino es de terror y violencia. Sus devotos son asustados y golpeados en sumisión absoluta. Comparándose a si mismo con Shiva, el dios hindú de la destrucción, amenaza con destruir con su maldición a quien lo cuestione y critique. En su libro "Gurubhakti", le ordena a sus devotos que usen la violencia en contra de sus críticos... ¡ incluso cortarles la lengua !

Mientras tanto, la policía declara que el asesino en el ashram de Chhindwara fue un estudiante de 14 años, pero el escepticismo permanece. En Ahmedabad, Praful Varghese, el padre de uno de los niños muertos, se puso en huelga de hambre presionando para que se haga una investigación independiente. El ministro prometió una - pero hasta el momento no ha habido resultados.


Lo que sea que resulte o no resulte estar detrás de estos asesinatos - han dado rienda suelta a una ola pública de furia contra Asaram Bapu. La gente ya no está dispuesta a cerrar los ojos ante los crímenes del "hombre santo". "Se está desarrollando una nueva conciencia en este país y estoy muy, muy contento al respecto - es por ello que más y más 'hombres-dios' están siendo expuestos.", comentó Sanal Edamaruku en una entrevista del CNN IBN.


Mira los dos artículos en CNN IBN:

Framed or foul play - Asaram followers left wonderung

(Nilanjana Bose, CNN IBN)


Godmen under increasing scrutiny

(Samkhya Edamaruku, CNN IBN)


Links:

http://www.ibnlive.com/videos/70201/framed-or-foul-play-asaram-followers-left-wondering.html

http://www.ibnlive.com/videos/70202/selfstyled-godmen-under-increasing-scrutin..html

Memorial de Joseph Edamaruku


Joseph Edamaruku (1934 - 2006)

El Centro Racionalista de Nueva Delhi invitó a sus amigos a conmemorar el aniversario del nacimiento de Joseph Edamaruku, racionalista eminente, erudito y autor, anterior presidente de la Asociación Racionalista de La India y asociado honorario de Racionalista Internacional. La conferencia del memorial fue dada por Paul Kurtz, profesor emérito de filosofía en la Universidad Estatal de Nueva York en Búfalo, presidente del Centro de Investigación - Transnacional y asociado honorario de Racionalista Internacional. La confarencia de el profesor Kurtz versó sobre "El tempreramento científico y el secularismo: hacia una nueva ética planetaria".

En el Centro Racionalista de Nueva Delhi: Profesor Paul Kurtz ofrece una conferencia durante el memorrial de Joseph Edamaruku

(de izquierda a derecha: Innaiah Narisetti, Prof. Paul Kurtz, Sanal Edamaruku, V S Kumaran)


Durante la Conferencia Internacional Racionalista de 2000 en Trivandrum: Joseph Edamaruku

(en el centro) da el Primer Galardón Racionalista Internacional al profesor Kurtz

(a la izquierda: Sanal Edamaruku)

El profesor Paul Kurtz ha sido amigo de la Asociación Racionalista India desde hace muchos años. En el 2000, él inauguró la celebración del cincuenta aniversario de esta asociación durante la Conferencia Internacional Racionalista en Trivandrum, Kerala. Él alabó las sus contribuciones a exponer los alardeos de poderes paranormales no sólo en la India, sino también -gracias a los medios norteamericanos- en América ("In Praise of Rationalism"). El profesor Kurtz es la persona que recibió el primer Galardón Racionalista Internacional, que fue otorgado durante la conferencia en Trivandurum por parte de Joseph Edamaruku, el entonces presidente de la Asociación Racionalista India.

Link: Paul Kurtz, In Praise of Rationalism:

http://www.rationalistinternational.net/conferences/2000/in_praise_of_rationalism.htm


Henry Morgentaler nombrado para la Orden de Canadá



Dr. Henry Morgentaler

El Dr. Henry Morgentaler ha sido llamado a la Orden de Canadá, el más alto honor del país. Sobreviviente a los campos de concentación en Auschwitz, dedicó su vida a pelear una larga y difícil lucha para la legalización del aborto en Canadá - lográndolo en 1988 cuando, bajo su pedido, la Suprema Corte abolió la ley del aborto por razones basadas en los derechos humanos. El Dr. Morgentaler -quien valientemente desafió la ley y practicó abortos durante más de 35 años para ofrecer a las mujeres en Canadá un final digno, seguro e indoloro a sus embarazos no deseados- pasó por grandes sacrificios personales debido a sus convicciones. Sufrió el acoso de los fanáticos religiosos y tuvo que pasar diez años en prisión aunque finalmente todos los cargos terminaron en absolución. Su nombramiento desató una tormenta de furia en el campamento "pro-vida".

El nombramiento del Dr. Morgentaler a la Orden de Candá reconoce su determinación para cambiar las políticas públicas canadienses sobre el aborto y reconoce su liderazgo en las orgranizaciones humanistas y de libertades civiles. Morgentaler fue el fundador y mucho tiempo presidente de la Organizacion Humanista Canadiense. Es un Miembro Honorario de la Asociación Racionalista Internacional.

Traduction: Miguel Angel Landgrave Martínez