mercredi 21 mars 2007

Confesiones

15/03/07

Intolerancia y crítica: ¿los ateos son la nueva inquisición? .

Publicado en: Vida de hoy,

Hernán Toro, miembro del grupo paisa Escépticos Colombia, dice que intelectuales ateos están empezando a salir del ‘clóset’ para mostrar sus puntos de vista, debido a que la “irracionalidad y el fanatismo religioso inunda el mundo y amenaza con un choque de civilizaciones, mientras corrientes retrógradas erosionan la ciencia y la democracia”.

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Durante décadas, los intelectuales ateos y agnósticos han mantenido una actitud condescendiente ante la religión. Se mantenía el escepticismo religioso como actitud personal sin promover la visión crítica: se podría llamar "el clóset" ateo. Las consecuencias son patentes ahora: la irracionalidad y el fanatismo religioso inunda el mundo y amenaza con un choque de civilizaciones, mientras corrientes retrógradas erosionan la ciencia y la democracia.

Doctrinas que enseñaban al oprimido a "someterse" porque "toda autoridad viene de Dios"; movimientos como el creacionismo(1) que buscan reemplazar la evolución científica con mitos bíblicos; fundamentalistas islámicos que adoctrinan sus seguidores para que se conviertan en terroristas suicidas; la ultraderecha norteamericana evangélica que lava el cerebro de los niños para que eliminen la separación entre la iglesia y el estado, con métodos de abuso infantil(2); ¡incluso fundamentalistas islámicos que marchan exigiendo la decapitación de quien dice que el Islam es una religión violenta!, todo esto muestra que cuando no se confronta la religión, esta avanza como un cáncer mental y social.

Ante este panorama alarmante, algunos intelectuales sobresalientes han tenido el coraje de salir del "clóset ateo" para mostrar que la religión es peligrosa porque:

Enseña a los ciudadanos a creer ciegamente en lo que se les dice.
Crear personas que se casan con ideas "por principio" sin cuestionar sus bases y consecuencias
Forja una ciudadanía que pone su felicidad en cuentos de hadas
Sataniza y reprime manifestaciones naturales de afecto y placer para volver a la población neurótica y proclive a la violencia(3)
Forma sectas que odian a quienes no se adhieren a ellas
Deteriora el pensamiento crítico a las nuevas generaciones, instilándoles ideas absurdas que deben aceptar por obligación paterna y por circunstancias geográficas
Fomenta actos violentos e incluso homicidas como respuestas a críticas argumentales.

Más aún, estos críticos modernos de la religión han desmontado todos los argumentos imaginables a favor de los monoteísmos modernos hasta dejar expuesta su falsedad(4). Han mostrado los procesos cerebrales explican la religión como un fenómeno sin elementos sobrenaturales(5). Han señalado el peligro intrínseco de la mentalidad religiosa para una democracia y una ética sana(6).

Los creyentes han respondido tildando a los críticos de "intolerantes", "fanáticos", "fascistas"... de ser una "nueva inquisición" encargada de perseguir a los creyentes. Incluso, de caricaturizar a la fe. ¿Es comparable la actitud atea moderna con los símiles que le hacen? ¿Son válidas estas acusaciones?(7)

Es gracioso que los insultos de los creyentes irritados surjan de la historia de la fe: Los ateos modernos no han quemado mujeres por tildarlas de brujas; no han hecho guerras de exterminio contra musulmanes por creer en Muhammad; no han redactado "índices" de libros prohibidos so pena de expulsar de sus comunidades a los transgresores; no han fomentado la quema de textos con ideas "heréticas"; no han estancado durante mil años el avance científico de la humanidad por ir en contra de "Las Escrituras"; no han pasado a espada ni asado en la hoguera a etnias de ultramar por no aceptar el "Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo"; no han mandado a asesinar escritores que hagan parodias de sus libros ni a caricaturistas que dibujen a sus personalidades; menos aún, no han firmado documentos que autorizan detonar dos bombas atómicas sobre población civil luego de encomendarse a Dios(8).

Comparar las críticas argumentales ateas contra la religión, con los genocidios religiosos contra "infieles" y "herejes", muestra el deterioro cerebral que causa la fe. El creyente considera igual una crítica que un genocidio. No es de extrañarse; ya se han visto antes sus doble estándares: se aterran ante 5 millones de homicidios Nazis, pero consideran buena la destrucción mítica de la raza humana por Yahvé (excepto Noé & Cía.) o el genocidio de los moradores de Canaán por los sangrientos israelitas.

Los ateos modernos actúan en el plano de las ideas: señalan errores, falacias, y consecuencias adversas de la fe sin prohibirla; los ateos ven el error de los creyentes pero también les defienden su derecho expresar sus errores religiosos. Lo único que solicitan a cambio es que se les permita criticar libremente. Esta actitud es diametralmente opuesta a la de los creyentes que a lo largo de la historia han aplastado a espada y fuego las voces disidentes. Esto no es sólo historia medieval: los regímenes de Franco en España, de Pinochet en Chile, y de Bush en Estados Unidos muestran la terrible cercanía de este fenómeno.

Criticar o descalificar una idea no es un ataque ni un insulto a quien la respalda. Este error es una traba para un debate racional serio y fructífero, no sólo en religión sino en política. Valga una ilustración: Isaac Newton fue el primer unificador de la física al probar que las mismas leyes de movimiento rigen a los cuerpos celestes y terrestres; esto acabó con la filosofía aristotélica escolástica. No obstante, su mayor producción intelectual fue en Teología. Newton perdió años estudiando textos proféticos como Daniel y Apocalipsis con el fin de predecir la segunda venida de Cristo. Desde la óptica moderna, buena parte de la energía intelectual de Newton se desperdició en mitos infundados, pero decir que Newton perdió su tiempo con tonterías religiosas no equivale a decir que Newton era tonto, ya que tal vez fue el cerebro más grande de la historia(9). De igual forma, cuando los hechos señalan que el dios cristiano es genocida, el cristiano debe entender que no se le está atacando a él sino a su deidad.

Las palabras fuertes no son ideales en un debate; el autor de estas líneas tardó años en aprender esta dura lección y hoy día trata en lo posible de evitar los epítetos fuertes... pero a veces son necesarios. Es bueno aprender a diferenciar un ataque argumental de un ataque personal. Si se "saca callo" ante las agresiones verbales, y se mira la esencia de una crítica en vez de pegarse a la forma, tal vez se fortalezca la capacidad de diálogo y debate de nuestra sociedad.

Cuando los ateos critican y refutan racionalmente la religión, el creyente debe entender que esto es la base de la democracia: la libertad de expresión de quienes difieren. Eliminar la crítica es eliminar la democracia. Criticar no es intolerancia: prohibir la crítica o resentirse por ella sí lo es. La respuesta que debe dar un creyente ante ella no es indignarse por la blasfemia, ni rasgarse las vestiduras, ni exigir la cabeza de quienes "ofendieron a su profeta": Debe REFUTAR RACIONALMENTE a sus adversarios en vez de tildarlos de "inquisidores". Igualmente, debe reconocer que hay una gran diferencia entre el fanático que se ata dinamita al cinturón para volarse y matar a 10 personas o el inquisidor que manda a serruchar una persona en dos para hacerla abjurar de satán o el alto jerarca católico que favorece una pandemia de Sida al prohibir el condón, por un lado, y por otro lado, los modernos ateos cuyo gran "pecado" es mostrar la irracionalidad, la inmoralidad y el peligro social de las religiones modernas.

Addendum para Juan Guerrero:
Le he terminado de responder en el foro: http://www.hostingphpbb.com/forum/viewtopic.php?p=150&mforum=usuariosconfesi#150

Notas:

(1) El "creacionismo científico" es una seudociencia que ha sido refutada ampliamente.

(2) Se puede encontrar un vídeo que muestra un claro abuso infantil por parte de evangélicos norteamericanos en este resumen del documental "Jesus Camp", en Inglés.

(3) Desde hace décadas, los psicólogos y neurólogos han sostenido que la represión sexual y la satanización del hedonismo y el placer genera individuos proclives a la violencia y a la ira. Como punto de partida para una indagación más profunda, se puede consultar este vínculo.

(4) En esta línea, "The God Delusion" por Richard Dawkins, aún sin traducción al español. Un vídeo con un buen resumen de su obra se encuentra en su documental The God Delusion (en inglés). Se puede considerar como esbozo previo de este libro, su obra "El Chaperón del Diablo", publicada en español por editorial Gedisa.

(5) En esta línea se encuentra el texto de Daniel Dennet "Breaking the Spell: Religion as a Natural Phenomenon" por Daniel C. Dennett

(6) Ver "Letter to a Christian Nation" por Sam Harris.

(7) Se puede ver un vídeo con el reciente debate en ABC News, en inglés, donde se pueden oír otras injurias por creyentes ofendidos.
(8) Algún creyente estará pensando en las masacres comunistas cometidas por Stalin como ejemplos de crímenes ateos, pero hay que señalar un error evidente: los crímenes de Stalin no fueron por su ateísmo sino por sus políticas; por el contrario, las masacres de la religión han sido explícitamente por motivos religiosos. Decir que las masacres de Stalin se debían a su ateísmo, sería como concluir que ya que Stalin y Hitler tenían bigote, entonces el bigote fue la causa de los genocidios. Es el mismo problema de confundir correlación con causalidad, señalado en mi columna sobre "Las experiencias y los testimonios de vida"

(9)Ver la sección de Teología de la biografía de Newton en Wikipedia.

La verdad de la duda

Por Mariana Reyes Angleró

La Casa Blanca de Bush impulsa una visión de la moral basada en criterios estrictamente bíblicos. Un grupo de pensadores le sale al paso, en defensa de la ciencia. ¿A quién creerle?

“Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.
Juan 8:31

La pregunta eterna parece ser: ¿cuál es la verdad? Para algunos, la verdad es que Dios creó el universo, como dice la Biblia. Otros necesitan pruebas tangibles para aceptar algo como real. El debate entre la religión y la ciencia sigue tan vigente hoy como siempre lo ha estado, desde el comienzo de la historia de la humanidad.

Según el 65 por ciento de los evangélicos en Estados Unidos, la verdad es que los seres vivos, incluyendo a los humanos, siempre han existido en su forma actual, según un estudio sobre religión hecho por el Instituto Pew. La administración Bush, por su parte, impulsa una visión de la moral similar, partiendo de criterios estrictamente bíblicos. Ante esta y otras nociones en abierta contradicción con lo que explica la teoría de la evolución, un grupo de científicos, conocido como “los nuevos ateos”, ha surgido con fuerza en el panorama académico internacional, reaccionando con vehemencia -casi religiosa, dicen algunos- a lo que considera un ataque de grupos religiosos contra la ciencia y la razón. Estos “nuevos ateos” -cuyo pensamiento y propuestas han sido reseñadas por múltiples publicaciones como Time, Newsweek, Nature, Wired, The New York Times y varias revistas inglesas- entienden que creer en la existencia de Dios provoca una falta de conocimiento general al atribuírsele al ser supremo la causa de distintos eventos en la Tierra y el universo.

El libro ‘The God Delusion’, del biólogo evolucionista Richard Dawkins, ha causado, probablemente, la mayor conmoción. El profesor de la Universidad de Oxford es un propulsor del ateísmo que viaja de una universidad a otra debatiendo sobre la incompatibilidad de la religión y la ciencia o de la religión y el saber en general. Su lucha ha llegado hasta el ciberespacio. En beliefnet.com se encontró con el gurú de la paz interna Deepak Chopra y ambos llevan allí una batalla campal virtual, presentando argumentos de un lado y de otro sobre la existencia o no de Dios.

El nombre de Dawkins se oye con frecuencia junto al del especialista en neurociencia Sam Harris, autor de ‘Letter to a Christian Nation’, y al del filósofo de Harvard Daniel Dennett, autor de ‘Darwin's Dangerous Idea’. El triunvirato de intelectuales lleva el mensaje -o la prueba, según sus libros- de que las religiones del mundo se basan en mitos poco probables que no se distancian mucho de la leyenda popular del Cuco o del abominable hombre de las nieves.

¿Qué dice la Iglesia? En la encíclica ‘El Esplendor de la Verdad’, escrita por el papa Juan Pablo II a la Iglesia Católica en 1993, el Pontífice habla directamente de los ateos: “En algunas corrientes de pensamiento moderno se ha llegado a exaltar la libertad hasta el extremo de considerarla como un absoluto... en esta dirección se orientan las doctrinas que desconocen el sentido de lo trascendente o las que son explícitamente ateas”. Añade que “Dios tampoco niega la ayuda necesaria a los que, sin culpa, todavía no han llegado a conocerlo claramente”.

¿Por qué invertir tiempo en este debate? ¿Hay realmente una tendencia mayor hacia el ateísmo? ¿Cómo afecta esto al ciudadano promedio?

A Ramón (nombre ficticio) le afecta cuando se toman decisiones colectivas partiendo de lo que dicta la Biblia. “Si la gente va a la iglesia porque necesita consejo, pues bien, que vaya; pero de ahí a que se dejen llevar por un libro que dice ser sagrado, supuestamente inspirado por un ser que según el Viejo Testamento es intolerante, racista y homofóbico...”. Ramón hace una lista de pasajes bíblicos de Levítico, Números y Deuteronomio para probar su punto.

Cuando se habla de la injerencia de los religiosos en asuntos seculares, el físico y astrónomo Daniel Altschuler está convencido de que es excesiva. Ante una pregunta, hace una pausa, respira profundo y responde: “En Puerto Rico todo el tiempo estamos buscando las opiniones de los diferentes líderes religiosos que dan opiniones que no les corresponden. No son expertos en economía ni en sociología”, dice el científico, que durante 12 años dirigió el Observatorio de Arecibo.

“Puerto Rico tiene una tradición católica al modo del imperio español”, dice por su parte Oscar Dávila, profesor de filosofía en la Universidad del Sagrado Corazón. “Cuando el cierre gubernamental, se recurrió a la teocracia puertorriqueña, este grupo de religiosos de todas las denominaciones que fueron los que vinieron a resolver el asunto”. Lo mismo pasa con la discusión del nuevo Código Civil, dice.

Pero en la médula, el asunto es esencialmente filosófico. “El problema central en la historia de la filosofía de la religión es la demostración de la existencia de Dios”, dice el profesor. “Según (Emmanuel) Kant (filósofo del siglo XVIII), a fin de cuentas no hay una confirmación racional de la existencia de Dios”. Dávila explica que la preocupación de Kant gira más en torno a la idea de Dios en la conciencia del individuo que a la pregunta de la existencia de Dios. “La creencia en Dios no sólo define lo que es el universo, define además la posición que tú ocupas en ese universo”, añade.

Aristóteles dijo que la función básica de la filosofía es primero admirarse de que las cosas sean para luego preguntarse lo que son. “Lo que hace la filosofía es plantearlo todo como un problema o como una pregunta que tiene que ser investigada”, dice el profesor Dávila. “El problema de Dios es básicamente la pregunta como concepto, como algo que tiene que ser estudiado”.

Ciencia y religión

El debate entre la religión y la ciencia es de nunca acabar. Hoy es menos tenso que cuando los científicos que presentaban ideas poco ortodoxas para la época terminaban ardiendo en la hoguera. Las coincidencias son cada vez mayores, aunque el problema fundamental sigue siendo el mismo: creer o no que Dios existe.

En la encíclica ‘El Esplendor de la Verdad’ Juan Pablo II habla de la ciencia: “El desarrollo de la ciencia y la técnica -testimonio espléndido de las capacidades de la inteligencia y de la tenacidad de los hombres- no exime a la humanidad de plantearse los interrogantes religiosos fundamentales, sino que más bien la estimula (a hacerlo)”.

“En principio la ciencia y la fe deben ser armonizables”, dice el padre Félix Struik, teólogo que dirige el Seminario Dominico en Bayamón. “Cuando veo el proceso evolutivo quedo maravillado, me aumenta la fe”, dice. El religioso asegura que no hay ningún problema “entre la auténtica ciencia y la auténtica fe. La ciencia es producto de la inteligencia humana, que para nosotros es reflejo de la inteligencia de Dios que lo ha creado”.

Para Altschuler, la mera pregunta de por qué creemos implica la duda en la existencia de Dios. “Tú no te preguntas por qué la gente cree que los árboles son verdes”, dice el profesor de la Universidad de Puerto Rico. “Si hubiésemos constatado de alguna forma que hay algo sobrenatural, entonces la pregunta no sería una pregunta, porque estaría ahí”. Más allá de la pregunta filosófica, a Altschuler -cuya familia llegó a América desde Alemania huyendo del Holocausto- le preocupa que “todo este tipo de creencia se presta y se ha prestado al dogmatismo controlador, a un fascismo basado en la religión”.

En los últimos años el debate ciencia-religión se ha vuelto más público, especialmente en Estados Unidos, por asuntos como la experimentación con células madre, a lo que el presidente George W. Bush se opone por razones religiosas. “Una cosa es lo que la ciencia técnicamente puede hacer, como la procreación artificial, y otra es la dignidad del ser humano y eso es lo que defiende la religión”, dice el padre Struik. “Una cosa es lo que se puede hacer y otra es lo moralmente permisible”. Para ilustrar su punto, el religioso, de origen holandés, habla de la intención nazi de crear una “raza superior” mediante la manipulación genética. Pero según Altschuler, las religiones han secuestrado la moral. “Las Sagradas Escrituras están llenas de cosas inmorales, como apedrear a tu hijo. La moralidad no viene de la religión”, dice.

La posibilidad de incorporar el “diseño inteligente” (la creación del mundo según la explica la Biblia) al currículo de ciencias, como una alternativa tan real como la teoría de la evolución de Charles Darwin, también se debate en las esferas de poder de Estados Unidos y llegó a proponerse, sin éxito, en la Cámara de Representantes en Puerto Rico.

A Altschuler le parece que el mero planteamiento de esta idea demuestra un desconocimiento del concepto de la separación de Iglesia y Estado y un disparate científico. “El científico que en su laboratorio busca todo tipo de comprobación de todo lo que dice y al mismo tiempo, en otros aspectos de su vida, cree en algo sobrenatural, está siendo intelectualmente deshonesto o no ha pensado bien”, dice.

Elba Irizarry tiene un doctorado en educación, es teóloga, ministra presbiteriana y profesora en la Universidad Interamericana de San Germán. “En el Artículo 2 Sección 5 de la carta de derechos de la Constitución dice que la educación pública es libre y no sectaria; se supone que en los procesos educativos no se impongan criterios religiosos”, dice. “Pero la ideología religiosa tiende a ponernos unos espejuelos, como toda ideología, para interpretar la realidad. Eso probablemente afecta la discusión de temas científicos controversiales como la reproducción”. Para Irizarry, la moral no se puede enseñar en la escuela ni se puede medir en un examen. Pero dice que a pesar de que seamos una sociedad “que tiende a ser secular, en el fondo seguimos siendo puritanos y religiosos”.

Indiferencia religiosa

Quizás como reacción a ese control político de los sectores más conservadores de la sociedad, los jóvenes de la llamada Generación Next -los que tienen entre 18 y 25 años- se identifican más que las generaciones anteriores como ateos, agnósticos o no religiosos. El 20 por ciento de los encuestados escogió esa opción. Según el estudio del Instituto Pew, llevado a cabo en los Estados Unidos, la Generación Next es más tolerante que todas las generaciones anteriores a las razas distintas a la suya, a los homosexuales y a los inmigrantes. En el 1986 sólo el 11 por ciento de los jóvenes de la misma edad se identificó como no religioso o ateo.

“Yo creo que la palabra apropiada no es ateísmo, es más bien un secularismo, una indiferencia religiosa”, dice Struik. “A la mayoría de estas personas ni les va ni les viene, y ese es un número creciente en Europa, donde hay un colapso de la religión institucional”. Según el sacerdote, el instinto de encontrar algo concreto a qué agarrarse, “el deseo irreprimible de ser feliz”, sigue tan vigente como siempre, pero la gente busca “nuevas religiones o religiones orientales”.

¿En qué creen los ateos? Le pregunto a Ramón. Suelta una carcajada, o la escribe más bien, porque nuestra conversación es cibernética. “Soy una persona normal, simplemente no veo necesidad de creer en nada sobrenatural, místico ni espiritual. Creo en la gente”. Ramón está casado en segundas nupcias y tiene un hijo. Es amigo del Fideicomiso de Conservación y trabaja como voluntario en diferentes organizaciones. “El ser ateo cambia en mí un solo aspecto, y es el no creer en la vida eterna, ni en que alguien me está mirando para darme ‘pam pam’ cuando muera. Esta es la única oportunidad que tengo en la vida y eso me hace intentar cada día ser un mejor ser humano”.



"Mi meta es sacar los ateos del clóset"










Por Pedro López Pagán

Bernat Tort nunca olvidará aquellas palabras que salieron de la boca de su hijo de cuatro años, Baruc, durante una visita familiar, el año pasado, al Metropolitan Museum of Art, de la ciudad de Nueva York. Ocurrió en la sala de arte medieval. Un Cristo crucificado pendía del techo. El pequeño Baruc, cuyo nombre significa “bendecido” en hebreo y árabe, lo miró y dijo: “¿Por qué ese humano está guindando de una cruz?”.

“Fue hermoso”, recuerda Bernat, un puertorriqueño de 31 años. “Eso es una mirada desligada de toda tradición religiosa”.

La emoción de este artista y filósofo tiene explicación. Su esposa, Rígel Lugo, una profesora de sociología, y él son ateos. Es por ello que han procurado darle a Baruc, y le darán a Amat, nacido hace apenas 11 días, la educación que ellos entienden apropiada para un niño, una educación que, en el caso de los Tort Lugo, incluye la no creencia en Dios.

El que Bernat Tort sea un padre ateo es sólo una de las razones por las cuales LaREVISTA quiso conversar con él. La más importante es que este profesor de la Universidad de Puerto Rico, candidato a doctorado en la Universidad Complutense de Madrid y especialista en la filosofía de la ciencia, se ha unido a las filas de pensadores que, a nivel mundial, le han declarado la guerra a la religión.

Tengo entendido que te has sumado a la llamada cruzada científica en contra de la religión.

Yo digo ser un ateo evangélico. Siento que es mi deber ciudadano predicar el ateísmo. ¿Por qué? Porque nos va la vida en ello. Porque si las opiniones religiosas se empiezan a tomar a la par que las científicas, estaría en juego la sociedad tecno-científica tal y como la conocemos, deteriorando o erosionando el concepto de evidencia como un concepto importante para sostener o justificar una creencia, una acción o una postura. Esto tiene consecuencias negativas a nivel político, como se ha visto en los últimos años con relación a la evidencia sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak.

Pero ¿por qué con tanta vehemencia? ¿Dónde queda, por ejemplo, la tolerancia?

Mucha gente habla de la tolerancia irreflexivamente, y de hecho, una actitud bien común en Puerto Rico es decir: ‘tú tienes tu opinión, yo tengo la mía, tranquilo que yo no juzgo’. Eso no es ser tolerante, eso es no querer pensar u opinar. Tener una opinión es pensar que esa opinión es verdadera. La misma noción de verdad te invita a convencer al otro, a llegar a un acuerdo intersubjetivo. Se trata de hacia dónde nos queremos dirigir como sociedad. En última instancia, si yo no trato de convencer a la gente y los religiosos sí, porque tienen una vocación evangelizadora, van a seguir convirtiendo gente a la idiotez, van a seguir reproduciendo ideas que lo que producen es intolerancia, violencia, guerras. La reproducción de ideas machistas homofóbicas, xenofóbicas usando como justificación sus razones religiosas. Yo quiero que el concepto de “razón religiosa” sea un sinsentido. Las razones son seculares; de lo contrario, son dogmas.

Entonces, ¿dónde radica exactamente el problema?

La raíz del problema está en predicar la fe como un valor y como una forma posible de fundamentar el conocimiento. La fe te puede dar seguridad sicológica, te puede dar muchas cosas, pero no te puede dar conocimiento.

Pero, en el caso de las religiones, estamos hablando de ideas y nociones que existen desde hace siglos.

¿Y porque una idea sea vieja es buena? ¿Por cuántos años se creyó que el Sol daba vueltas alrededor de la Tierra? ¿Por cuántos años se creyó que los epilépticos estaban poseídos por un demonio? ¿Por cuántos años se pensó que las mujeres eran inferiores a los hombres? ¿Por cuánto tiempo se justificó la esclavitud? La historia nos enseña, casi sin excepción, que mientras más vieja es una idea y más gente la crea incuestionablemente, más sospecha debemos tener de ella.

Entonces, crees que es hora de dejar de creer en Dios.

Yo creo que es hora de dejar de creer en cosas para las que no tenemos fundamento o evidencia. Para mí, la idea de que Dios existe es tan tonta y arbitraria como la de que Júpiter tiene una influencia en mi vida por haber estado en la bóveda celeste cuando yo nací.

¿Y en dónde quedan los teólogos?

Ser un teólogo es un sinsentido porque Dios no es una materia conocible como para ser experto en ella. Puedes ser experto en estudios bíblicos o en literatura comparada, pero no en Dios. Mas, sin embargo, a los teólogos les tenemos tremendo respeto. Los invitamos a los comités de bioética para definir lo que es la vida o la muerte, para hablar de la corrección o incorrección del suicidio o la eutanasia. Que inviten a un filósofo, a una neurobióloga o a un bioético está bien. Pero que inviten a alguien porque es experto en Dios, es como invitar a alguien porque es experto en ovnis o en hadas madrinas.

Tienes un hijo de cuatro años. Si no lo sabe ya, pronto se enterará de que hay mucha gente que cree en Dios. Como padres ateos, ¿cómo tu esposa y tú bregan con eso?

Igual que bregamos con los unicornios y los dragones. Son seres fantásticos, parte de la mitología, parte de nuestro acervo cultural, ideas que han cumplido ciertas funciones, pero que no son verdaderos.

¿En esos términos le hablas a un niño de 4 años?

Bueno, al niño de cuatro años que es Baruc. Un niño al que llevamos cuatro años dándole la educación que entendemos apropiada para un niño; explicando y construyendo sobre los conceptos que él maneja en cada momento. Por ejemplo, no hablamos de física cuántica con nuestro hijo, pero sabe reconocer un átomo.

¿Te preocupa que tu hijo sea un cristiano devoto cuando sea adulto?

Como padre, yo aspiro a que mi hijo sea lo mejor que un ser humano puede o debe ser. Así como aspiro a que no sea un mentiroso, un pillo o un drogadicto, aspiro a que no sea un religioso o un soldado.

Si en tu hogar no se habla de ir al cielo o al infierno, ¿cómo le enseñas valores morales a tu hijo?

La ética no tiene nada que ver con la religión. Quien actúa bien porque le prometieron el cielo es hipócrita, está actuando de forma egoísta. ¿Cómo yo justifico no matar? Por empatía, porque te considero igual a mí y no quiero hacerte lo que no me gustaría que me hicieran. Esa es una máxima que incluso aparece en el cristianismo y no está fundamentada en la divinidad ni en la teología.

Enseñas filosofía a nivel universitario. ¿Cómo se aborda el tema de Dios en tus clases?

El Dios de los filósofos es diferente al de los religiosos. Es un dios de necesidad lógica. Es una de esas ideas que se han abandonado con el tiempo. La filosofía contemporánea casi no habla de Dios. Sólo la teología. De todos modos, el Dios de los filósofos sería irreconocible para los creyentes. No es un Dios que hace milagros ni contesta plegarias, es un Dios que coincide con el ‘telos’ de la razón, un Dios abstracto que no tiene personalidad ni interés por los humanos. No es una persona, es un concepto. En filosofía, la idea de Dios siempre es secundaria. Primero está la experiencia, la subjetividad. Luego llega Dios para poner parchos aquí y allá.

Supongo que aún así el tema levanta polémica.

Las reglas de mi salón de clases son las siguientes: cualquier tema puede ser discutido, siempre y cuando se usen argumentos y sea una discusión racional.

Lo cual podría llevar a que los estudiantes se cuestionen y en última instancia renuncien a creer en Dios.

Sí, esa podría ser una de las conclusiones a las que lleguen. Promuevo en mis clases que mis estudiantes se cuestionen todo, incluso lo que yo les digo, y que abandonen cualquier idea que no sea consistente con el resto de las ideas que consideran verdaderas. Dios probablemente sea una de esas ideas que deban abandonar, o al menos el Dios que predican las religiones del libro: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

O sea que lo promueves.

Lo único que yo les pido a mis estudiantes, como compromiso, es que cuando salgan de mi salón de clases, no necesariamente cambien las ideas que tienen, sino que sepan por qué las tienen y las entiendan como suyas, no que las tengan porque las heredaron, porque se las enseñaron o porque así se ha pensado por dos mil años.

¿Ves la creencia en Dios creciendo o disminuyendo?

A mí me preocupa la cantidad espeluznante de estudiantes con proyectos abiertamente religiosos y antiintelectuales que veo en la universidad. Por eso es que digo que el ateísmo mío es una tarea evangélica, es de educación. Yo estoy a punto de coger ‘El origen de las especies’ (de Darwin), ponérmelo debajo del brazo e irme los sábados por ahí, preguntando ‘¿conoce usted a Darwin?’, como hacen los cristianos con la Biblia.

Así que quieres convertir a los cristianos en ateos.

Nada me place más que vengan cristianos o mormones a mi puerta y me den la oportunidad de mostrarles cuán poco saben de sus propias creencias y cuán equivocados están sobre su conocimiento del mundo y de cómo funciona. Es decir, cuán poco saben de la ciencia que critican. No creo haber convertido a ninguno. Diría que mi meta, más que convertir a los cristianos, es sacar del clóset a los ateos que no saben que lo son. A los que no saben que lo son porque nadie les ha dicho que no tienen que creer en Dios, que existen alternativas.

¿Cómo fue tu proceso de reconocerte como ateo? ¿Alguna vez creíste en Dios?

Creí en Dios, en ángeles, en hadas, en extraterrestres... Yo me crié en una casa laica-‘new age’. Es decir, no íbamos a la iglesia, pero se creía en cuarzos y chacras y esas cosas. A los 14 años yo empecé una búsqueda espiritual que me llevó a grupos ‘new age’ y llegó un momento en el que iba a un grupo distinto todas las noches. Fui a perseguir ovnis, me metí en pirámides en Guaynabo para que me iniciara gente con velas, espadas y batas, aprendí de las características de sanación de las piedras y otras tonterías más apocalípticas. Seguí buscando y nada de lo que encontré tenía fundamento; era una mezcolanza sincretista radicalmente arbitraria y sin sentido. A los 17 años vi que no tenía otra. Para esa época fue que leí ‘El Manual del perfecto ateo’, de Rius.

¿Así acabó tu búsqueda espiritual?

Para mí espiritualidad y religión no son lo mismo. Para mí el mundo espiritual del ser humano es la totalidad de su experiencia. Es esa parte de nosotros que se conmueve ante un poema, que es solidaria, que vive constantemente ante el asombro del misterio de la vida y de la existencia. Hay experiencias genuinamente espirituales. Hay gente que tiene experiencias de conversión, de revelación inmediata. Pero una cosa es tener una experiencia subjetiva, que muy bien podría ser una alucinación, y otra es ponerle nombre, interpretarla de tal o cual manera, decir que ratifica tal religión y por ello aceptar todo lo que esa religión dice.

¿Cuál entonces es la estrategia de los ateos?

La clave está en la educación. El problema es que no hemos sabido prender la chispa de la curiosidad, la sed de conocimiento en los estudiantes de todos los niveles y en la ciudadanía en general. Lo único que tenemos que hacer es convertir el conocer en una pasión. Pero en Puerto Rico, y en otras partes del mundo, se han cortado los vínculos con el conocimiento y con la pasión de saber. Hay que volver a tener la inteligencia y el conocimiento y no la fe como valor. Hay que hacer de estos una aspiración para los estudiantes y un requisito para nuestros políticos y maestros. Para cumplir con esta meta hay que luchar contra la religión, que es la mayor promotora de la mediocridad y el conformismo que se nos ha ocurrido hasta ahora.

dimanche 11 mars 2007

La ciencia en lo paranormal

El Universal

Lunes 09 de octubre de 2006

Neurocientíficos suizos descubren la zona cerebral responsable de producir fenómenos hasta ahora atribuidos a fuerzas sobrenaturales; Por ejemplo, una pequeña descarga en la circunvolución angular de una paciente le produjo la sensación de estar suspendida del techo, mirándose a sí misma, recostada

00:00 Olaf Blanke, director del Laboratorio de Neurociencias Cognitivas de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne, Ginebra, afirma que estimular áreas cerebrales específicas con impulsos eléctricos puede inducir experiencias de tipo paranormal en las personas.

Por ejemplo, dijo, una pequeña descarga en la circunvolución angular de una paciente le produjo la sensación de estar suspendida del techo, mirándose a sí misma, recostada. En otra paciente, dicho impulso provocó que sintiera la presencia de alguien detrás de ella.

Ambas mujeres fueron evaluadas previamente para ser sometidas a cirugía por trastornos de epilepsia, en Ginebra, donde los médicos les implantaron docenas de electrodos cerebrales para ubicar el tejido anormal causante de los ataques, y para identificar áreas adyacentes relacionadas con el lenguaje, la audición y otras funciones esenciales que debían evitarse durante la intervención quirúrgica.

A pesar de que los resultados del estudio realizado personalmente por Blanke indicaron que ambas mujeres tenían una historial siquiátrico normal, "los resultados fueron de naturaleza tan extraña, en lo relativo a sus experiencias con los electrodos, que todos quedamos estupefactos", dijo el especialista.

Con estos estudios los científicos han ganado terreno en la comprensión de estas extrañas sensaciones físicas, al tiempo que han aprendido más acerca del funcionamiento cerebral. "Por ejemplo, se descubrió que algunas áreas del cerebro combinan información de varios sentidos. La visión, la audición y el tacto son procesados inicialmente en las regiones sensoriales primarias, pero fluyen juntas, como tributarias de un mismo río, para crear la percepción global de una persona. Un perro es reconocido visualmente de manera más rápida cuando su presencia se acompaña de ladridos que impresionan al sentido del oído", explicó el especialista.

Estas regiones de procesamiento multisensorial también construyen percepciones del cuerpo mientras éste se desplaza por el mundo, abundó. Los sensores en la piel proveen información acerca de presión, dolor, temperatura y sensaciones similares, mientras que los de las articulaciones, huesos y tendones informan al cerebro acerca de la posición del cuerpo en el espacio. Lo mismo ocurre con los del oído y de los órganos internos, que dan al cerebro lecturas de distintos estados físicos y emocionales del individuo.

La información en tiempo real emitida por el cuerpo, el espacio que le rodea y sus sentimientos subjetivos es también representada en regiones multisensoriales. Blanke dijo que si una corriente eléctrica estimula directamente dichas regiones, como fue el caso de las mujeres citadas anteriormente, la integridad sensorial del cuerpo puede ser alterada.

Hace dos años, Blanke y su equipo de colaboradores implantaron electrodos en una joven estudiante de 22 años. "Estábamos checando las áreas de lenguaje, cuando repentinamente la mujer giró su cabeza hacia la derecha, acción carente de sentido, sobre todo si se considera que el electrodo que estimulábamos en ese momento estaba muy alejado del área involucrada en el control de movimiento. El estímulo se dirigía a la circunvolución angular, un área multisensorial. Cuando lo aplicamos de nuevo el resultado fue el mismo. Por lo que le preguntamos acerca de la reacción."

La mujer respondió que había experimentado, en ambas ocasiones, la extraña sensación de que había otra persona recostada junto a ella, como si se tratara de una sombra que no hablaba ni se movía, pero allí estaba.

Cuando Blanke desconectó la corriente la paciente dejó de voltear y dijo que la sensación había desaparecido. Sin embargo, cada vez que aplicaba de nuevo el impulso eléctrico, la experiencia se repetía.

A continuación, el científico pidió a la paciente que cambiara de postura y se colocara de rodillas, sentada sobre sus pantorrillas, pero el resultado fue el mismo. Debido a que la presencia percibida por ella prácticamente se mimetizaba con su cuerpo, el estudioso concluyó que se trataba de una sensación de "duplicación" de su propio cuerpo, aunque por razones aún inexplicables, ella no podía reconocerse en dicha presencia.

Los descubrimientos de Blanke podrían ayudar a explicar algunas experiencias paranoides que presentan algunos pacientes. Sin embargo, y a pesar de los avances registrados en el terreno, la causa de dichos síntomas aún permanece en el territorio de lo desconocido. "Una cosa es segura, no se trata de fenómenos sobrenaturales", concluyó. (The New York Times)

Atheist (Spanish Translation)

Carlos Nava

¿Por que soy Ateo?

  1. Prólogo
  2. Definiciones
  3. Argumentos pro-teístas
  4. Refutaciones
  5. Dios y la ciencia
  6. Argumentos de autoridad
  7. Motivos para creer

Prólogo

Soy ateo. Pero me gusta decirle a la gente (ya que la mayoría son católicos) que soy libre Pensante, suena muy romántico. No creo que Dios exista. Jamás me atrevería a asegurarlo, claro está, de la misma manera que nadie debería asegurar que Dios existe, que lo conoce y que sabe cómo piensa; pero mi buen juicio me dice que no hay nada que merezca el nombre de Dios en este Universo.

Este documento quiere servir para varias cosas: una, como dice su título, explicar con claridad qué razones tengo para estar en desacuerdo con miles de millones de creyentes de distintas religiones, en un lenguaje "mío";

dos, explicar qué cosas implica el ateísmo para mí, y qué cosas no tienen nada que ver con el ateísmo;

tres, dar, quizá, a alguna persona, un motivo para dudar de la existencia de Dios (no para negarla, sólo para dudarla y molestarse en pensar seriamente sobre la cuestión ).

Si el lector es un fanático religioso o un fanático ateo (los hay de ambos), este documento probablemente les resulte molesto y ofensivo; donde hable de mis sentimientos sobre el tema en esta página, será a modo de ejemplo, no de argumentación, porque lo que sentimos y deseamos de todo corazón desgraciadamente no suele tener nada que ver con la realidad.

Mis razones para ser ateo son personales. Otros ateos probablemente tengan razones parecidas, o quizá sean completamente distintas, pero el ateísmo no es una religión, ni tan siquiera un sistema filosófico que debamos respetar o rechazar en bloque; es únicamente la simple ausencia de una creencia en dioses. Por supuesto, esto no quiere decir que las razones expuestas sean completamente subjetivas, "mi verdad", como se dice en estos pobres tiempos posmodernos. En cuanto puedo, prefiero callarme "mis verdades" y hablar de la Verdad.

Definiciones

"Cuando yo utilizo una palabra, significa exactamente lo que yo he elegido que signifique... ni más ni menos." (Humpty Dumpty, en "Alicia en el País de las Maravillas", de Lewis Carroll)

Dios: una entidad con poderes superiores a los de los seres humanos, a los que generalmente ordena que hagan o dejen de hacer cosas, o simplemente imparte conocimientos y preceptos; se considera una entidad sobrenatural porque sus poderes sobrepasan las leyes de la naturaleza, la cual, en algunas versiones del concepto, fue creada por él. Con mayúscula y sin artículo, se refiere a la deidad suprema de los judíos, cristianos y musulmanes, las tres religiones monoteístas mayores, pero en este documento se extiende el concepto para cubrir a los dioses de la religión hindú, de las antiguas religiones griega y romana, y otras.

Teísmo: (del griego theos, "dios") la creencia de que existe un dios personal (genéricamente "Dios"), que ha creado el mundo e interviene en él, a veces contactando con los seres humanos. Es un dios como el Dios judeocristiano tradicional.

Deísmo: (del latín deus, "dios") la creencia de que el mundo fue creado y "puesto en marcha" por un dios, personal o impersonal, indiferente, que no interviene en él sino que lo observa; es un "Dios-relojero" que arma el mecanismo y le da cuerda, el Dios en que creía Newton.

Ateísmo: (del griego a-, prefijo negativo, y teísmo) la no creencia en la existencia de Dios, o la creencia de que Dios no existe y no puede existir. Generalmente se asocia con un descreimiento en todo lo sobrenatural y en entidades personales por encima de los humanos.

El ateísmo tiene muy mal prestigio . Todas las religiones están en último término en guerra unas contra otras (o en una tregua difícil), pero todas se unen para hablar mal del ateísmo, porque el ateísmo rechaza la fe ignorante que las sustenta a todas ellas. Veamos algunos malos entendidos difundidos por la religión.

El ateísmo es lo opuesto al teísmo, pero esto no significa que los ateos rechacen a Dios, como muchas autoridades religiosas (personas y documentos) dicen; el ateo promedio no afirma "Dios no existe" sino "no creo en ningún dios". Ésta es una distinción importante.

El ateísmo (en su forma más común, conocida como "débil") no es una creencia en la inexistencia de Dios, sino un descreimiento. Como el ateo no cree en Dios, tampoco cree en sus acompañantes usuales (demonios, ángeles, santos, vírgenes) y todo lo anterior y lo que sigue se aplica a ellos.

Algunos teístas muy intolerantes dicen que Satanás nos engaña haciéndonos creer que Dios no existe, o que en realidad sabemos inconscientemente que Dios existe y experimentamos una "negación" psicológica para no reconocer esta verdad que nos obligaría a cambiar nuestras vidas. Esto es una tontería. En verdad, uno de los argumentos más interesantes en contra de la existencia de Dios es la cantidad de ateos que hay en el mundo (algunos dicen un 10%, otros un 1%; de todas maneras somos millones es decir somos la menor minoría), y el hecho de que haya tantos dioses y versiones de Dios. Si un Dios existiese, razonamos, su presencia sería clara e inconfundible. Con todo su poder, con su mera gloria y esplendor, no dejaría lugar a dudas sobre su apariencia y propósitos, y mucho menos sobre su existencia.

Otros teístas dicen que negar la existencia de Dios es negar todo lo que es sagrado, todo lo que es bueno, lo sublime, lo que nos trasciende, lo que nos hace ser humanos. Osea, que somos pobres diablos desalmados e inmorales (o amorales). Esto es una tontería, como pueden decir muchos que tienen amigos ateos. Somos tan morales o tan inmorales como el promedio, y cuando hacemos una buena acción la hacemos porque es buena, no porque nos gane un lugar en el cielo ; cuando dejamos de hacer algo malo, no lo hacemos porque nos dé culpa que Dios nos mire, sino porque es malo; y si cometemos una falta, no nos ponemos de rodillas a pedir perdón a las nubes, o a un sacerdote, sino que pasamos directo a reparar la falta y pedimos perdón a quien le corresponde, al afectado.

Tampoco es cierto que no haya cosas sagradas ni sublimes para nosotros. Algunos ateos serán más materiales que otros, algunos serán escépticos o depresivos (le puede pasar a cualquiera), pero en general creo que todos amamos a nuestros padres, hermanos e hijos, a nuestras parejas sentimentales, a nuestros amigos; todos podemos apreciar una canción o una puesta de sol. No nos arrodillamos frente a altares de mármol ni crucifijos de madera(aunque al hacerlo sea por respeto a igual que saludar a otra bandera ), pero muchos sentimos reverencia y asombro ante una montaña o a la perfección de los organismos . Para los teístas estas cosas quizá sean materiales, o simples reflejos imperfectos de Dios, y así, no las respetan como debieran.

Otra cosa que se dice es que el ateísmo es una religión cuyo dogma es "Dios no existe, yo soy mi propio dios", y que tenemos tanto que demostrar como los teístas. Como ya se dijo, es falso que el ateo promedio esté tan seguro. Muchos ateos lo somos porque "Dios" es un concepto sin significado razonable para nosotros (nos llamamos no-cognotivistas), una entidad que, si existiese, sería demasiado grande para hablar de ella con algún sentido. Otros lo somos porque la única religión que hemos tenido se ha demostrado falsa. En todo caso, no porque tengamos absoluta seguridad de que Dios no exista, lo cual es imposible. El ateísmo es una actitud a la que uno llega, no una decisión que uno toma. Cuando uno no cree en Dios, a pesar de la presión social que muchas veces tiene que soportar, es generalmente porque no puede, y no desea forzarse a poder, o fingir que puede. En estas condiciones, uno no tiene que demostrarle nada a nadie. Repito, el ateo no tiene que demostrarle nada a nadie. Nadie va por ahí predicando que los duendes existen y que los que no creen en duendes deben demostrar su inexistencia; mientras no haya pruebas de que los duendes existen, no creer en ellos es de puro sentido común. En todo tipo de discusión sobre cosas hipotéticas y no obvias, el que debe aportar pruebas es el que afirma, no el que niega.

Argumentos pro-teístas

Los creyentes de todas las épocas han sentido la necesidad de demostrar que su Dios existe, lo cual resulta desde ya sospechoso (un Dios como se debe, en mi humilde opinión, tendría que ser obvio, especialmente si es bueno y quiere que creamos en Él, y nos manda al infierno si no lo hacemos). He aquí algunos.

Las Cinco Vías: éstos son cinco argumentos lógicos que intentan probar la existencia de un Dios creador, anterior a todo el Universo, e infinitamente bueno. Las Cinco Vías fueron creadas por el teólogo Tomás de Aquino (a quien la Iglesia Católica proclama como santo, a pesar de que consideraba inferiores y deficientes a las mujeres y de que estaba a favor, no sólo de censurar o encarcelar, sino de ejecutar a los herejes). Algunas de las Cinco Vías tienen una gran fuerza argumental, y en su tiempo eran casi imbatibles, pero no pueden ser utilizadas seriamente como argumentos hoy en día.

Por ejemplo, un par de las Vías hablan de Dios como Primera Causa y Primer Motor. Todo lo que observamos es efecto de una causa que lo precede; nada en el Universo se causa a sí mismo, dice una de las Vías. Si retrocedemos en el tiempo, inevitablemente tenemos que llegar a una Causa que no tuvo antecesora, porque si no, tendríamos lo que se llama una regresión infinita. En la época de Tomás de Aquino esto no era tan obvio como parece, pero hoy sabemos que el Universo no puede ser eterno hacia el pasado, porque su entropía o desorden total tiende a aumentar (esto es una ley física indiscutible), de manera que al pasar el tiempo las diferencias de temperatura entre distintos puntos se achican y finalmente todo termina en equilibrio, sin movimiento posible más que el dado por el azar, a una temperatura uniforme.

Si el Universo fuese eterno, la entropía habría llegado a su máximo hace una cantidad infinita de tiempo, y no existiríamos. Bien, como decía, Tomás de Aquino dice que debe haber una Primera Causa que no tuvo antecesora, y esa causa debe ser Dios. De la misma manera, habla de cosas que se mueven, y que no se mueven a menos que otra cosa las empuje; mecanismos que se ponen en marcha sólo cuando alguien los acciona. El Primer Motor, el que movió por primera vez al Universo, debe haber sido Dios.

A continuación Tomás de Aquino habla de seres necesarios y de seres contingentes. Estos últimos son cosas que existen sólo porque fueron creadas o son modificaciones o ensambles de otras cosas. Para Tomás, todo lo que hay en el Universo es contingente, según deduce de observar la naturaleza (los humanos nacemos de humanos, nuestra carne proviene de lo que comemos, las plantas crecen absorbiendo elementos del suelo, etc.), y por tanto nada es "necesario". Todo podría no existir, y existe sólo por alguna otra cosa. Por eso debe haber algo que lo causó todo, que permitió que todo lo contingente existiese, un Ser Necesario, que debe ser Dios.

Tomás habla también de las virtudes, y de que todo posee virtud en un cierto grado (la falta relativa de virtud es llamada vicio). La virtud de cada cosa y criatura puede ser puesta en una escala, desde lo más vicioso hasta lo más virtuoso, y eso para cada virtud. Por lo tanto, dice Tomás, debe haber un tope para esta escala, un infinito, y el ser que posee todas las virtudes en cantidad infinita es Dios.

Otro santo (San Anselmo) propuso otra demostración famosa de la existencia de Dios, de la cual no dispongo aquí, y que no citaré (no la entiendo, y no creo que a ningún lector convenza, suponiendo que él o ella si la entienda).

Una versión más resumida de algunos de los puntos de las Cinco Vías es el llamado Argumento Cosmológico, o Argumento Kalam (kalam es una palabra árabe, que según creo significa "comienzo").

Si algo comienza, tiene una causa.

El universo comenzó a existir.

Por lo tanto, el universo tiene una causa.

(Queda, como a Tomás de Aquino, demostrar que la causa es Dios, y específicamente el Dios judeocristiano, pero ése es otro tema.)

Más cerca de nuestros tiempos, y de la mano del movimiento creacionista (propulsado por fundamentalistas, generalmente norteamericanos, que afirman que la Biblia debe ser leída literal y no figurativamente), tenemos el Argumento del Diseño. Los creacionistas creen que Dios creó el Universo y el hombre, aunque algunos están dispuestos a aceptar que no necesariamente fue una pareja en un jardín y en exactamente seis días, y creen sobre todo que Dios impuso un plan y una intencionalidad a la creación. Dicen que el Universo tiene leyes finamente ajustadas para la existencia de seres como nosotros, y que los seres vivos son muy complejos como para haber surgido de una evolución guiada por las fuerzas impersonales del azar y de la selección natural; por lo tanto, afirman que Dios impuso las leyes y el orden, guiando el desarrollo del Universo según Su Divino Plan.

Estos han sido los argumentos pro-teístas más conocidos. Procedo ahora a refutarlos.

Refutaciones

Las Cinco Vías no son tan difíciles de refutar como parecen. La que habla de la escala de las virtudes lo hace como si las virtudes fueran objetos concretos que se pudieran pesar y medir, y asumiendo que el vicio es la mera ausencia de virtud. Esto es una base de la doctrina cristiana, pero ¿por qué no considerar a los vicios como objetos medibles también? (Eso crearía la necesidad de otro Dios, un Supremo Malvado, que no puede existir; incluso Satanás es una creatura de Dios, y no tiene Sus poderes, en la teología cristiana.) De todas maneras, no es lógico pensar que toda escala tiene que tener un límite infinito, o un límite de cualquier clase. Si yo ordeno un conjunto de personas por su altura y aplico ese razonamiento, tengo que decir que debe haber alguien infinitamente alto, lo cual es absurdo. El infinito es un concepto matemático que se usa con rigor sólo en matemáticas, y con mucho cuidado; no es un número, ni tampoco se encuentra en la realidad concreta.

El asunto del Primer Motor y la Primera Causa se reducen a un solo argumento, y la respuesta es la que dio el filósofo Bertrand Russell hace décadas:

"Si todo debe tener una causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, tanto podría ser el mundo como Dios, así que ese argumento no tiene validez." (Bertrand Russell, "Por Qué No Soy Cristiano")

El Argumento Cosmológico es muy parecido. Recordemos que la primera premisa es que, si algo comienza, tiene una causa, y que la segunda premisa es que el Universo tuvo un comienzo. Esto parece una obviedad, pero no lo es tanto, ahora.

Para empezar, la primera premisa es inválida. La física moderna sabe desde hace tiempo que, debido al llamado Principio de Incertidumbre (uno de los pilares de la mecánica cuántica), es posible que aparezcan pares de partículas literalmente de la nada, que se aniquilan y desaparecen en un tiempo demasiado corto para observarlas directamente, pero cuyos efectos pueden ser medidos. Esto no viola ninguna ley física, y de hecho ocurre todo el tiempo. El sonido que sale de un parlante, aun el más aislado de las interferencias, nunca es "puro"; siempre hay pequeños ruidos parásitos. Ese ruido imposible de eliminar es el ruido que producen partículas cargadas virtuales al aparecer, interfiriendo brevemente con los canales eléctricos que transportan el sonido, con los circuitos electrónicos que lo producen, y literalmente con todo lo que haya en medio. Por lo tanto, la premisa número 1 del Argumento Cosmológico es inválida: hay efectos sin causa. Sin causa a priori, se podría aclarar; la causa es evidente después de que ocurrió el suceso, pero antes es impredecible, y de hecho, por definición, no queda ningún registro posterior de ella.

Además, la segunda premisa parece que también es inválida. El Universo no tuvo un comienzo. Para que algo comience, debe haber un momento en el tiempo en que no hubiese comenzado, y un momento posterior en que estuviese en marcha. Pero si la teoría del Big Bang es verdadera, el espacio y el tiempo aparecieron juntos; no hubo nada antes del Universo porque el concepto de "antes" no estaba definido. (Incluso San Agustín afirmaba esto.) Otras teorías rivales (porque el Big Bang no está en absoluto probado) afirman que el espaciotiempo no tiene borde, sino que es como la superficie de una esfera, que sin ser infinita tampoco tiene un límite, sino que se curva sobre sí misma. En este caso tampoco hay un punto de comienzo, literal o figurativo. Finalmente, una teoría en boga hoy en día (y con méritos) afirma que el Universo (lo que nosotros llamamos así) surgió de una fluctuación del vacío de un universo "anterior", exactamente como surgen de la nada las partículas virtuales de las que hablábamos. Es teóricamente posible que nuestro propio Universo esté engendrando otros en este preciso instante.

Pero no nos enredamos con la cosmología. Lo importante es que el Argumento Cosmológico es en principio inválido, porque sus premisas fallan.

Cabe preguntarse qué pasa si estas teorías alocadas son simplemente eso que uno piensa, locuras. Bien, es perfectamente posible, pero un ser humano sensato debe resistir la tentación de poner a Dios en los lugares donde no llega su conocimiento. Por mi parte, estoy perfectamente conforme con decir "no sé" (difícil, pero desarma a cualquier adversario en una discusión).

Dios y la ciencia

Esto que acabo de mencionar es un problema para muchos. Los ateos que lo lean dirán que es como abandonar el campo; los teístas dirán que efectivamente es un abandono del campo, y que la única solución para esta ignorancia, solución que no queremos aceptar, es Dios.

Sin embargo, esto proviene una confusión sobre el papel de la ciencia. Nadie dice que la ciencia tenga que ser una religión, o que deba tener todas las respuestas. La ciencia formula teorías. Una teoría no es, como dijo Isaac Asimov refiriéndose a lo que piensan los fundamentalistas, una idea que uno armó después de una noche de borrachera. Una teoría es una estructura formal que resume observaciones, plantea hipótesis y las explica tentativamente, haciendo predicciones que pueden ser testeadas. Karl Popper, un estudioso y filósofo de la ciencia, decía que una buena teoría debe ser falseable, o sea, que debe poder probarse falsa de alguna manera.

Por ejemplo, la teoría de Newton sobre las fuerzas y la gravedad explica los movimientos de los planetas y permite predecirlos. Si un planeta comenzara a moverse de una manera distinta a la predicha, entonces la teoría de Newton resultaría falseada. Newton, siendo un buen científico, no insistiría, no instituiría un dogma ni quemaría a sus "herejes" en una hoguera, sino que se pondría a corregir su teoría. Tal como resultaron las cosas, la teoría de Newton fue falseada por la de la relatividad, de Einstein, cuando se descubrió que el perihelio del planeta Mercurio (el punto en que está más cerca del Sol se desplazaba levemente en cada órbita. La pequeñísima desviación provenía de los efectos relativistas provocados por la inmensa masa del Sol y la elevada cercanía y velocidad orbital de Mercurio. Desde luego, la teoría de Newton sigue siendo válida (una muy buena aproximación) para todo el resto de los planetas, al igual que para los objetos en la Tierra; sólo hay que recurrir a la relatividad cuando se requieren medidas muy precisas, como las de un posicionador GPS.

Culpar a la ciencia de querer conformarnos con teorías en vez de con hechos ciertos es reflejo de una gran ignorancia, al igual que presentar teorías como hechos. Pero peor aún es pretender que, como la ciencia no da seguridades, debemos abandonarla y confiar en la religión, explicando lo desconocido o dudoso con un simple y generalizante "Dios lo hizo".

Incluso nuestro lenguaje refleja cómo en realidad sabemos que esto es ridículo. "Dios sabe" significa "no tengo idea". "Dios proveerá" significa "confío en que algo me sacará del lió". "Dios lo va a castigar" significa "va a salirse con la suya mientras viva". "Dios lo hizo" quiere decir que no sabemos cómo se hizo, y no nos importa saber; que confiamos tan poco en la inteligencia y la capacidad humanas que creemos firmemente que jamás habrá manera de saber.

Este Dios que ocupa los huecos de la ignorancia humana es conocido, apropiadamente, como "el Dios de los Huecos" (en inglés, "God of the Gaps"). Dado el avance de la ciencia en los últimos siglos y en particular durante el último, este Dios se ha estado encogiendo a un ritmo alarmante para muchos. Algunos se encierran en lo antiguo, como los fundamentalistas que obligan a sus hijos a abstenerse de leer y ver TV salvo para leer la Biblia y ver programas de adoctrinamiento. Otros, más astutamente, hacen como que aceptan a la ciencia, pero le adosan la fe como "complemento" (cuando en realidad la fe y la ciencia se contradicen en su misma base) y adornan las teorías científicas en boga con aditamentos teológicos. Éste ha sido el camino seguido por la Iglesia Católica.

Debe quedar claro que Dios y la ciencia no son incompatibles; sí es incompatible el método científico con los principios que llevan a los creyentes a estar seguros de que su Dios es el Único Dios Verdadero, o incluso que su Dios es todo lo que dicen que es. La fe es creer sin pruebas o a pesar de las pruebas; la ciencia es creer en las cosas que han resistido las pruebas con éxito, y guardar silencio sobre lo que no se sabe. Dicho con esas palabras, obviamente, la ciencia es en principio puro sentido común (aunque no siempre).

Argumentos de autoridad

Supongamos que decidimos prescindir de la fe y de la ciencia. No lo recomiendo, pero en fin, ¿por qué creemos en algo, la mayoría de los seres humanos, antes de haber ido a la escuela? Creemos en lo que nos dicen nuestros padres, nuestros primeros maestros. Absorbemos lo que nos dicen y lo incorporamos a nuestra moral, a nuestra conducta, a veces para siempre. Estamos hechos así porque el ser humano nace relativamente muy "incompleto": no puede caminar solo, ni alimentarse por su cuenta, ni comunicar más que apetitos y deseos básicos. Físicamente, somos absolutamente desvalidos, y mentalmente, no somos más inteligentes que los otros animales. Obramos de manera instintiva, pero menos que un chimpancé, y mucho menos que un gatito o una cachorro de ardilla, ni hablar de un cocodrilo bebé. Tenemos mucho que aprender, y rápido, porque lo que hará de nosotros seres humanos y no meros animales medio torpes es nuestro cerebro. Por lo tanto, durante nuestros primeros años nuestro cerebro es como una esponja, que todo lo absorbe sin más; en esta época se crean nuestros hábitos y condicionamientos.

A veces las consecuencias de una "programación" errónea durante la niñez son terribles. Los traumas, las inhibiciones, todo queda grabado de manera indeleble o casi indeleble sobre nuestras mentes. Si mamá nos golpeó muchas veces, es casi seguro que nuestro cerebro infantil grabe el mensaje de "para obtener obediencia, hay que golpear", y que de adultos golpeemos a nuestros hijos.

La religión es una de esas cosas que heredamos, queriendo o no, de nuestros padres. Los creyentes no deben nunca olvidar que, en su mayoría, son miembros de la "verdadera" religión por pura casualidad, por haber nacido en un hogar y un país determinado, no por su fe o su buen juicio.

Otros factores influyen para que aceptemos nuestra religión. No sólo nuestros padres nos educaron en ella, sino que gente a la que admiramos la sigue también. Es aceptada en la sociedad. Sus sacerdotes son considerados gente especial, distinta, más cercana a Dios, y ellos predican esa religión. Algunas religiones, como el catolicismo, tienen figuras (vivas o muertas, reales o míticas) que hablan con toda autoridad de las bondades de la religión. ¿Cómo nos atrevemos los ateos a renegar de lo que nuestros padres nos enseñaron, de lo que dicen los sacerdotes (que literalmente estudiaron para ser intermediarios de Dios), de lo que dice un Papa, un Gran Rabino, un Swami, una Teresa de Calcuta, un Martin Luther King, un Mahatma Gandhi?

La verdad es que todas estas figuras y muchas más han dicho cosas inspiradoras y han jugado un papel importante en el mundo, pero todos ellos han sido humanos, con sus propios prejuicios y sus propios condicionamientos, y tan falibles como cualquiera. Con mayor o menor tolerancia, con fines transparentes u ocultos, han hablado de lo que está bien para ellos; nada hay que nos pruebe fehacientemente que hayan hablado de parte de Dios, o según la voluntad de Dios. Tampoco las sagradas escrituras en que pueden haberse basado, aunque tengan parte de verdad y de utilidad y de sentido moral, son inspiradas por Dios, a menos que creamos lo que ellas mismas proclaman (lo cual es una forma de argumentar en círculo).

Personalmente no creo en las instituciones que dicen conocer a Dios porque, si hubiera un Dios (el que no crea en ninguno no es un obstáculo para proponer hipótesis), Él probablemente sería una entidad muy compleja, y tengo la fuerte sensación de que no seríamos capaces de entenderLo si Lo encontrásemos. Los teístas generalmente están de acuerdo con esto último (excepto la parte condicional del final), pero sus autoridades tienden a olvidarse. Los clérigos y los teólogos hablan sobre Dios como si Él fuese un objeto concreto que han estudiado y una persona a la que han conocido íntimamente por años; esto estaría muy bien, y yo me sentiría inclinado a aceptar sus dichos, si pudieran al menos mostrarme pruebas de que este objeto o persona es real para empezar. De otra forma, todo puede ser un simple juego de la imaginación.

Motivos para creer

Mi lector creyente debe estar en este punto, y muy comprensiblemente, cansado de filosofía y argumentos. Estoy de acuerdo. No es por esto que no creo en Dios, en realidad. Éstas son las razones que puedo dar cuando la gente no entiende nada más, aunque suenen más bien como excusas complicadas.

La existencia de Dios es difícil (yo diría imposible) de probar. Dios es una hipótesis increíblemente complicada. Dios no puede percibirse con nuestros sentidos normales salvo cuando realiza un milagro, y entonces no podemos saber si en realidad fue un milagro. Es más sencillo (más económico, se dice en términos científicos) suspender la creencia en Dios, ya que es tan difícil de probar y aparentemente tan difícil de entender. Por lo tanto, los ateos estamos del lado bueno del argumento: como ya dije antes, no necesitamos probar nada. Esa carga descansa sobre el creyente.

Las explicaciones de mi descreimiento son sólo para clarificar, para poner las cosas en orden, y para exponerlas ante los que dudan y necesitan ayuda (como yo en un momento). No necesito ninguna de ellas, en realidad. No es que no crea en Dios porque haya estudiado estos complicados argumentos; ellos vinieron después. Así que ¿cuáles son mis motivos?

No creo en Dios por la misma razón por la que no creo en otras cosas que la gente común no cree, como Papá Noel o la generación espontánea. Papá Noel no existe; no puede existir en nuestro universo, por ciertas razones. Quiero preguntarle al creyente de qué manera es diferente Dios que Papá Noel. Después de haber logrado de alguna forma refutar los argumentos naturales y filosóficos, todavía se puede decir que uno "siente" a Dios "en su corazón", siente que no puede dejar de existir. Pero cuando uno era un chico, sentía a Papá Noel en el corazón, tarde, en la noche de Navidad... y eso no significa que haya sido verdad. Simplemente era un anhelo, un ideal infantil. Pero el mundo es mucho más duro que eso.

Esto no es blasfemia. No busques ofensa donde no se intenta ofender. Éstas son preguntas honestas. Yo ya las he respondido en lo que a mí respecta, después de mucho meditar. Haz lo mismo, si puedes

Carlos Nava

"la religión es como una escalera, nos puede ayudar mucho pero también si no esta bien puesta puede hacer que caigamos y nos lastimemos"

La verdadera realidad de un Ateo

Por: Carlos Nava

""Yo digo que ambos somos ateos. Yo simplemente creo en un dios menos que tú. Cuando entiendas por qué descartas a todos los otros posibles dioses, entenderás por qué yo descarto al tuyo."

Carlos Nava

cnavaj@hotmail.com

Si dios existe espero que tenga una buena excusa



algunos comentarios al respecto

licantropo86

Dios no existe, es solo uan droga para alejarse de la realidad.

licantropo86
Los creyentes siempre salen con su bendita excusa del libre albedrío ¿pero a caso Dios no interviene directamente en muchas partes de la Biblia? Porque si ayudó al pueblo judío para escapar del faraón de Egipto (según dice la Biblia) no ayudo a los judíos durante el Holocausto?
Y donde está Dios cuando hay desastres como tsunamis y terremotos, que son totalmente naturaleza, sin intervención humana?

Padre Marcial Maciel Pederasta Parte I y II



de Le monde pluriel

Vous allez trouver dans cette rubrique les conseils juridiques afin que vous puissiez porter plainte contre la bible et le coran ou les institutions religieuses plus généralement (en france et à l'étranger).

A fur et à mesure, cette rubrique sera complétée par d'autres personnes qui nous feront partager leurs expériences.

Lorsque mes moyens le permettront , je mettrai à disposition, de toutes celles et ceux qui désirent s'engager dans une action pénale, une aide matérielle.

Le fait d'engager des procédures pénales permet deux choses:

1) Combattre les religions d'un point de vue juridique :

- en essayant d'interdire la vente en l'état de la bible et du coran (une commercialisation avec un avertissement sur la couverture serait par exemple une avancée significative).

- en engageant des poursuites contre des dignitaires religieux qui font preuve de sectarisme dans leurs propos...

2) Combattre les religions d'un point de vue médiatique.

le simple fait que des dizaines de plaintes seraient déposées partout à travers le monde provoquerai de facto un vaste débat.

il faut occuper le terrain de la communication, face à des religieux très bien organisés.

Conseils pratiques:

-france :

Il est possible de porter plainte en france contre les éditeurs de la bible et du coran en utilisant la loi du 29 juillet 1881 relative à la liberté de la presse.

Très facile à faire.

Envoyez au procureur du tribunal de votre département une lettre recommandée dans laquelle vous demandez la suspension, en l'état, de la vente de la bible et du coran pour violation de la loi mentionnée dans le paragraphe précédent.

Très facile à faire, gratuit et vous avez fait un acte citoyen.

Pour plus de détails écrivez moi .

- Europe:

Il est possible de porter plainte en Europe contre la bible et le coran pour violation de l'article 14 de la convention des droits de l'homme.

Envoyer une lettre recommandée à la cour, dans laquelle vous citez quelques articles biblique et coranique.

adresse: monsieur le greffier de la cour européenne des droits de l'homme.

conseil de l'Europe. f- 67075 strasbourg cedex.

Il convient, tout d'abord, d'engager une action au niveau national (dans votre pays de résidence).

Si la procédure n'aboutit pas saisir alors l'institution européenne.

La bible et le coran sont remplis de propos qui provoquent haine et les discriminations, en voici quelques-uns que vous pouvez utiliser:

Homophobie.

la bible ancien testament .

le Lévitique chapitre 20.

châtiments.13 « l’homme qui couche avec un homme comme on couche avec une femme, c’est une abomination qu’ils ont tous deux commise, ils devront mourir, leur sang retombera sur eux. »

Sexisme

LA BIBLE NOUVEAU TESTAMENT.

Première épître aux corinthiens .chapitre 14.

règles pratiques .

34. «que les femmes se taisent dans les assemblées, car il ne leur est permis de prendre la parole ; qu’elles se tiennent dans la soumission, selon que la loi même le dit».

Appel au crime.

LE CORAN

sourate IX

5.« quand les mois sacrés seront expirés, tuez les infidèles quelques part que vous les trouvez»

Sexisme

LE CORAN

sourate IV

38/34 « les hommes ont autorité sur les femmes du fait que (les hommes ) font dépense sur leur bien (en faveur de leurs femmes)… celles dont vous craignez l’indocilité( la désobéissance), admonestez-les (disputez –les) ! reléguez- les dans les lieux où elles couchent ! frappez-les ! »

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